Temas del día:

No hay excusas

Argentina está en condiciones de comprometerse con el resto del mundo en un programa contra el cambio climático, si el Estado toma en serio este desafío que apunta a la calidad de vida futura.

03 de septiembre de 2014 a las 12:01 a. m.
No hay excusas

En diciembre próximo, se realizará en Perú la última reunión internacional auspiciada por Naciones Unidas sobre cambio climático, previa a la gran conferencia de París 2015, donde se firmará el protocolo que reemplace al de Kioto. Argentina llega a estas instancias decisivas desprovista de políticas públicas, lo que no sólo significa que el abordaje del cambio climático es otra de las tantas materias pendientes en nuestro país, sino que, además, es un claro ejemplo de que seguimos encerrados en un absurdo aislamiento, desinteresados por la agenda temática internacional en la que trabajan numerosos países.Que el Protocolo de Kioto no haya obligado a la Argentina a tomar medidas concretas para reducir sus emisiones de dióxido de carbono no implica que el próximo Protocolo de París nos dispense de hacerlo.La reducción en la emisión de este elemento nocivo, que se genera fundamentalmente durante la combustión del petróleo, el gas natural y el carbón, es un objetivo central para evitar que la temperatura del planeta aumente, en los próximos 30 años, un par de grados.Porque si eso ocurriera, sobrevendrían olas de calor y de frío en distintas regiones, sequías, desertificación, aumento del nivel del mar e inundaciones de tierras habitables, de lo que resultaría una gran merma en la producción de alimentos. Todos esos fenómenos combinados provocarían la muerte de millones de seres humanos.Según datos de especialistas, Argentina emite ocho toneladas y media de dióxido de carbono por año y por persona, cifra que supera la cantidad que emitían muchos países desarrollados cuando se comprometieron a reducirlas con el Protocolo de Kioto. Entonces, es lógico pensar que la comunidad internacional nos exigirá un plan de reducción de gases a partir de 2015.En las últimas reuniones, Argentina no presentó ninguna propuesta concreta. En su lugar, ha preferido asociarse con Venezuela y otras naciones que entienden que los países en desarrollo no deben disminuir sus emisiones de dióxido de carbono para asegurar su crecimiento.Lo que señalan algunos especialistas es que, por sus dimensiones territoriales, Argentina podría mitigar sus altas emisiones de carbono si destinara suficiente espacio a la forestación.Si a eso se agregara un uso más eficiente de la energía, la promoción de la producción y el consumo de biocombustibles y un tratamiento de la basura que contemple como objetivo central disminuir la emisión de gases contaminantes, revertiríamos la tendencia actual.En otras palabras, Argentina está en condiciones de comprometerse con el resto del mundo en un programa contra el cambio climático sin renunciar a sus posibilidades de crecimiento económico y el siempre anhelado desarrollo nacional. En consecuencia, el Estado debe dejar de poner excusas infantiles y abocarse al tema con la madurez que corresponde.