Muertes infantiles no informadas
La importancia de que los centros de salud públicos y privados comuniquen el deceso de niños radica en que a partir de esos datos es posible mejorar las políticas sanitarias.
Entre una vasta variedad de interpretaciones, se puede inferir que las estadísticas focalizan su función en la recolección de datos tendientes a mostrar una radiografía sobre una determinada problemática del presente y, al mismo tiempo, proyectar soluciones a futuro. Ese cuadro de definición está ligado a la reciente evaluación que hizo una funcionaria del Ministerio de Salud de la Provincia y que tiene que ver con un tema de enorme trascendencia humanitaria y social: las muertes de bebés que no son comunicadas a esa dependencia oficial. Marcela Miravet –titular de Maternidad e Infancia del referido ministerio– reveló, para un informe que publicó este diario, que sólo entre el 50 y el 60 por ciento de los decesos de bebés menores de 12 meses ocurridos en la provincia de Córdoba son informados apenas se producen.La funcionaria ahondó en que la mayoría de las notificaciones provienen de los hospitales públicos y que apenas alrededor de un 10 por ciento corresponden a centros privados de salud. Un dato a valorar en este sentido es que, según los registros, cuatro de cada 10 muertes de criaturas menores de un año se producen en clínicas y sanatorios privados.Estas incongruencias burocráticas en la comunicación se verifican pese a que existe una normativa que obliga a los centros de salud de la provincia, tanto públicos como privados, a informar las muertes infantiles dentro de las 24 horas de ocurridas, así como las causas posibles. La reglamentación fue ampliada y alcanza también a la necesidad de suministrar los antecedentes sobre decesos maternos.El tema se reactualizó por lo sucedido en una clínica privada de la ciudad de Córdoba, donde este año murieron ocho criaturas. Atento a que no se notificaron esos decesos, el Ministerio de Salud ordenó prohibir nuevas internaciones en el área de neonatología del establecimiento.No se trata de disposiciones odiosas ni de trabas burocráticas. Como queda reflejado en la evaluación de la funcionaria de Salud, la información oportuna "permite identificar las diferentes fallas, brechas u obstáculos que puedan existir en el proceso de atención de la salud, para poder corregirlas". Una forma de no tener que lamentar nuevas muertes evitables.La vigilancia y el análisis de los decesos infantiles permite detectar los problemas que aparecen en todo proceso que desemboca en muerte, más allá de las causas estrictamente médicas, concluye en su análisis la profesional.Se sabe que son múltiples y complejas las patologías que derivan en muertes de bebés. La información y el análisis mesurado sobre cada caso es lo que se reclama para abordar esta problemática a futuro. De ello dependerá, entre otros factores, que la tasa de mortalidad infantil deje de ser una de las caras más dolorosas de las estadísticas provinciales.

