Los menores y la delincuencia
El debate sobre la responsabilidad penal de los menores debe ser asumido con gran seriedad y cuidado, ya que es un tema que tiene que ver con la crisis cultural y social de nuestro tiempo.
La cada vez mayor participación de menores de edad en hechos delictivos –agresiones de todo tipo, asaltos y hasta homicidios– ha reabierto el debate sobre una nueva baja de la imputabilidad, que según algunas propuestas tendría que ser desde los 14 años, y no desde los 16, como es ahora. No se trata de un tema nuevo, ya que la problemática de la delincuencia juvenil es de vieja data, y en su consideración siempre han intervenido diversos factores: jurídicos, morales e incluso políticos e ideológicos. Se ha discutido, por ejemplo, si bajar la edad de imputabilidad es justo o si ayuda realmente a combatir la inseguridad. Hay opiniones muy encontradas entre los juristas, los políticos, los jueces y los expertos en políticas de seguridad. Pero plantear el problema en términos de una controversia entre progresistas, que serían contrarios a bajar la edad punible, y conservadores, que serían partidarios de esa reforma penal, es puro reduccionismo ideológico. Y la cuestión, como queda dicho, no es ideológica.Y lo primero que exige la opinión pública es que el debate sea encarado con seriedad y responsabilidad, sin politizar ni ideologizar el tema. Esta vez, la presidenta de la República ha tenido una opinión mesurada y amplia, tal vez ambivalente, pero la ambivalencia no tiene que ser necesariamente un demérito, ya que a veces ayuda a poner las cosas en su lugar. La Presidenta criticó a quienes proponen la baja de la imputabilidad como parte de una política contra la inseguridad –ya que a su juicio, esa discusión elude y desvía el problema real– aunque también consideró lógico modificar la ley penal actual, que pone el límite en los 16, y debatir un régimen especial para los menores de 14 a 18 años, como lo establece el proyecto que ya tiene sanción del Senado y que debe ser considerado ahora por la Cámara de Diputados. Reconoció, asimismo, que en su propio partido hay opiniones divergentes al respecto, pero también las hay en el resto de los partidos.Por otro lado, no hay que alimentar la ilusión de que con una simple reforma de la ley penal se va a resolver el problema de la delincuencia juvenil, ya que este reconoce causas muy profundas y está relacionado con los grandes cambios sociales, económicos y culturales de nuestro tiempo. Hay chicos de 10 años que son reclutados como escudos de la delincuencia en los barrios marginales, como hay chicas que son prostituidas a la misma edad. Vivimos una época –aquí y en el resto del mundo– en la que se ha devaluado la autoridad familiar, escolar y estatal, en la que la cultura del trabajo, de la tolerancia y del respeto por el otro se ha resquebrajado. Todas estas cuestiones deben ser tomadas muy en cuenta a la hora de debatir una nueva ley de responsabilidad penal de los menores.

