¿Mejor o peor que antes?
Tras las elecciones, queda abierta la pregunta sobre si la sociedad argentina está mejor, como dice el Gobierno nacional, o peor que hace 15 ó 20 años, como opinan algunos investigadores.
La pregunta sobre si la sociedad argentina está mejor, igual o peor que hace una o dos décadas ha sido objeto de distintas respuestas, lecturas e interpretaciones, algunas muy divergentes entre sí. Acabamos de salir de un largo proceso electoral, durante el cual la principal bandera del Gobierno nacional fue la de los éxitos obtenidos en materia de crecimiento económico, una mejor distribución del ingreso y una fuerte política de inclusión e igualdad social. La mayoría de los partidos de oposición, en cambio, cuestionó estos enunciados e insistió en la persistencia de altos niveles de pobreza, desempleo, trabajo informal y violencia urbana, que a su juicio están muy encima de los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).La ciudadanía ya votó, pero la pregunta quedó pendiente, aunque hay que admitir que tal vez no tenga una respuesta unívoca, ya que está referida a una problemática muy compleja y amplia, en la que intervienen muchos factores.No vivimos precisamente en una época de utopías, sino más bien de profundo escepticismo. Pero a veces las promesas y las remotas esperanzas tienen tanto peso como la gris realidad. Por ello, los resultados electorales no se pueden tomar como criterios de verdad absoluta, ya que sería como decir que los que ganan tienen razón y los que pierden están equivocados. Hay que tener en cuenta, asimismo, que las categorías del análisis social y político a veces se contraponen, lo que no significa necesariamente que se contradigan.El sociólogo argentino Javier Auyero –residente en los Estados Unidos y especialista en la temática del Conurbano bonaerense– sorprendió por sus opiniones favorables sobre el clientelismo político, por entender que este ayuda a resolver problemas de los sectores más desprotegidos.Al mismo tiempo, fue lapidario al decir que "se habla mucho de crecimiento económico y de la inclusión social, pero, en términos de infraestructura y de calidad de relaciones interpersonales y de la vida pública, hoy los sectores populares viven peor que hace 15 ó 20 años". Dijo que la mentada "paz social" es un mito, ya que hay mucha violencia contenida en los sectores sociales segregados. También hay otro mito, la Asignación Universal por Hijo, a la que se considera como un invento argentino, cuando en realidad forma parte de los programas del Banco Mundial y se aplica con distintas denominaciones y disímiles resultados en varios países de América latina.Auyero también señala que la asignación por hijo cubre una semana y media o dos de las necesidades básicas de una familia, lo que no quiere decir que no sea una buena medida. La realidad se construye con avances, que a veces son sobredimensionados, pero también con retrocesos, y cabe tener en cuenta la afirmación del investigador, en el sentido de que los sectores populares viven peor que hace 15 ó 20 años.

