Más allá de los fueros
El exministro Julio De Vido, procesado por la tragedia de Once, debe exponer las razones de sus actos para evitar la condena social que está por encima de la protección legislativa.
El juez Claudio Bonadio procesó por los cargos de estrago culposo y administración fraudulenta al exministro de Planificación Federal de la Nación Julio De Vido, además de embargar sus bienes por 600 millones de pesos, debido a las sospechas que pesan sobre él por inacción y responsabilidad en la tragedia de Once. En ese siniestro ferroviario ocurrido el 22 de febrero de 2012 en la ciudad de Buenos Aires, perdieron la vida 51 personas, además de los daños psicológicos que sufrieron los pasajeros del convoy de la empresa TBA. De Vido fue considerado un superministro durante la gestión del kirchnerismo. Permaneció al frente del entonces Ministerio de Planificación Federal durante los mandatos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Además de su función ministerial, asumió varias responsabilidades en la administración pública, como el montaje de una embajada paralela en Venezuela, por la que se vehiculizaban el comercio y las gestiones con el gobierno chavista.Por sus influencias políticas y en el ámbito de la Justicia, De Vido había eludido ser incluido en el juicio por la tragedia de Once, en el que fueron condenados sus subordinados –los secretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi–, así como los empresarios que manejaron la concesión. Esta es la primera causa en la que el exministro es procesado, pese a las numerosas investigaciones de las que es sujeto.Al concluir su gestión, De Vido pidió ser incluido en la lista kirchnerista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires. Resultó elegido y, de tal modo, logró fueros parlamentarios, a los que recurrió para impedir un reciente allanamiento en su propiedad.Si el exministro considera que es inocente, como proclama en sus escritos ante los jueces y en las apariciones públicas, debe demostrar la veracidad de sus afirmaciones. En caso contrario, el amparo en los fueros legislativos genera un manto de sospecha sobre su actuación.De Vido debe exponer su verdad en esta causa, en los millonarios subsidios que se otorgaron a la dirigente jujeña Milagro Sala, en la causa Skanska y hasta en la importación de gas natural licuado. En esta investigación, se comprobó que se pagó el importe de una embarcación rusa que nunca descargó en la Argentina.También está sospechado en la causa por la compra de trenes y vagones en desuso a España y Portugal, y por las numerosas obras pagadas e inconclusas del contratista Lázaro Báez.De Vido debe despojarse de sus fueros y enfrentar a la Justicia como un ciudadano común, para que la condena social –más dura que el castigo penal– no se asiente en las múltiples presunciones que lo acosan. Por lo demás, debería haber aprendido la lección de que la eventual protección política y de la Justicia durante el ejercicio del gobierno no es eterna en la Argentina

