Macabra y constante realidad
Los siniestros viales siguen siendo un problema sin solución en las rutas de Córdoba, lo cual exige un esfuerzo por parte del Estado y de la sociedad para afrontarlo de verdad.
Febrero tuvo este año 28 días y 49 muertos en siniestros viales a lo largo y a lo ancho del territorio provincial. La peor ecuación de los últimos cinco años. Desde enero de 2007, llevamos nuestra propia estadística sobre los siniestros de tránsito que ocurren en Córdoba. El promedio histórico que marca la gravedad del problema es que en algún punto de la provincia, en sus calles o rutas, muere una persona cada 17 horas a causa de un choque.Por cierto, hemos entrado en el noveno año de nuestro estudio. Hace, entonces, 98 meses que informamos y analizamos los resultados de nuestro relevamiento. Y seguimos observando que la inseguridad vial es un problema crucial.Como es lógico, para que se dé el citado promedio tienen que registrarse, con cierta regularidad, valores superiores e inferiores. Febrero sería un ejemplo que confirma la regla: el promedio mensual fue de un muerto cada 14 horas, lo que arroja la cifra de unos 12 muertos por semana.Y si se suman los 41 fallecidos de enero, en estos dos meses de 2015 llevamos 90 víctimas en 59 días: un muerto cada 16 horas.De modo que la pregunta clave sigue siendo qué debe hacer el Estado y qué puede hacer cada ciudadano para comenzar a revertir esta macabra realidad que se cumple, indefectiblemente, día tras día. Porque para que eso sea constantemente así se tienen que cumplir casi todas las variables en juego. Una vez más, en más del 40 por ciento de los incidentes en los que fallecieron personas participaron motos o bicicletas; el 60 por ciento de las víctimas tenía menos de 35 años, y alrededor del 20 por ciento de los muertos eran menores. Como suele ocurrir en los períodos vacacionales –meses de verano y receso invernal–, la mayoría de los siniestros en los que hubo fallecidos se registró en las rutas: en concreto, el 65 por ciento de los muertos.En otras palabras, en vez de tomar más recaudos porque se está en medio de un viaje de placer, con la familia o los amigos, aumenta la imprudencia de unos y otros.Las principales causas que explican las multas aplicadas por la Policía Caminera son el exceso de velocidad, el sobrepaso en zonas prohibidas por la doble línea amarilla y la circulación sin luces encendidas.Rutas en deficiente estado de conservación y sobresaturación de la circulación por una temporada turística extraordinaria terminan de configurar la "tormenta perfecta".Por eso, insistimos con el interrogante: si se sabe que esto es lo que va a suceder, punto por punto, ¿no se puede hacer nada en el amplio campo de la prevención para detectar a tiempo las conductas de riesgo?

