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Las lecciones de Brasil

Los comicios en el país vecino mostraron un comportamiento ejemplar del electorado y un elogiable uso del voto electrónico, más un llamado de atención sobre las demandas reales de la sociedad.

08 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Las lecciones de Brasil

La primera vuelta en las elecciones realizadas en Brasil dejó datos positivos en cuanto a la organización de los comicios, además de lecciones para aprender por parte de la dirigencia latinoamericana. La concurrencia a las urnas de más de 100 millones de brasileños fue un ejemplo de cordura y civilidad, luego de que ese país registrara en los meses anteriores al Mundial de Fútbol serias revueltas por la mala calidad de los servicios y el reclamo de una mayor igualdad social.Otro dato positivo fue el uso del voto electrónico, que no arrojó mayores inconvenientes pese a la complejidad de la votación. Además de la elección de presidente, esta incluía la de legisladores nacionales, gobernadores y representantes estaduales, entre otras candidaturas que debían ser votadas a través del aparato electrónico.En nuestro país, lamentablemente, muy pocas provincias o distritos poseen la boleta única. Hay una fuerte resistencia a aplicar el voto electrónico por infundados temores a una eventual manipulación posterior, para la cual existen resguardos informáticos que la impedirían.La verdadera razón detrás del voto sábana es la intención de mantener cautivo a un electorado que, por otra parte, ya no se maneja con los patrones de votación de décadas atrás.La voluntad expresada en las urnas brasileñas deja varios puntos para el análisis. Casi el 60 por ciento de la población mostró una voluntad de cambio. Los 12 años en el poder del Partido de los Trabajadores (PT) y sus aliados lo llevaron a obtener el menor apoyo en primera vuelta desde su primer triunfo.En ese desgaste influyeron, entre otros factores, los innumerables casos de corrupción que tiñeron las gestiones de Lula y Dilma Rousseff.La sociedad también reclamó por obras de infraestructura básica que mejoren los servicios para la comunidad, en lugar del desarrollo de proyectos para megaeventos globales, como fue el Mundial de Fútbol y lo serán las Olimpíadas 2016 en Río de Janeiro.En nuestro país, los casos de corrupción fueron un denominador común de la gestión de Cristina Fernández, así como el anuncio de proyectos inconmensurables –como los de las represas patagónicas y la torre de la isla Maciel–, sobre los cuales también sobrevuelan sospechas de procesos poco transparentes.Finalmente, prevaleció en Brasil el reclamo de un cambio a partir de un mayor crecimiento económico –para este año se prevé una expansión de apenas 0,3 por ciento– y control de la inflación, que superaría el seis por ciento anual, lo que sin embargo es un parámetro inimaginable y envidiable para la Argentina actual.La votación deja, entonces, varias lecciones que deberán ser rápidamente asimiladas por los gobernantes regionales, si se quieren evitar los errores cometidos por la dirigencia brasileña.