Las clases deben comenzar
Gobiernos y gremios deben realizar los mayores esfuerzos para garantizar el inicio del período lectivo en la Argentina, donde la educación es aún una enorme deuda.
La paritaria docente ha mostrado en las últimas semanas una conducta criticable por parte de gobiernos y gremios. Las tratativas tienen una fecha límite –el próximo lunes– cuando deberían comenzar las clases en los distintos niveles de la escuela en la Argentina. Sería deseable que los acuerdos se realicen en otra fecha del año, para evitar, en cada inicio del período escolar, una carga de estrés adicional a la que supone para las familias la preparación de niños y adolescentes para la nueva etapa.Sin embargo, el cambio de gobierno fue esta vez una complicación adicional. Además, un factor estructural de la economía argentina –la inflación– obliga a una revisión de las paritarias por períodos cada vez más cortos, con lo cual aquel anhelo aparece como un objetivo difícil.A nivel nacional, la paritaria tuvo un avance significativo cuando el ministro de Educación, Esteban Bullrich, propuso un salario básico del maestro de grado de 7.800 pesos a partir de febrero y de 8.500 pesos desde julio. Significaba convalidar una suba del 40 por ciento para el segundo semestre del año, con un promedio anual de 32 por ciento en el "salario testigo" de los docentes. La dirigencia gremial le dio el visto bueno a esa iniciativa, que no puede ser asumida por un grupo importante de provincias, en especial del arco norte de la Argentina.Aunque las cifras puedan parecer insignificantes para afrontar los gastos de un hogar, tales montos constituían incrementos importantes para administraciones que en los últimos años registraron un aumento considerable en empleados y gastos corrientes. Esos distritos no pueden subsistir sin la ayuda del Gobierno nacional. Los sindicatos tendrían que comprender las grandes diferencias que existen entre las posibilidades económicas de las provincias.Es hora de que los gobiernos provinciales asuman la necesidad de un manejo equilibrado de las finanzas, para lo cual deberán evitar sobredimensionar los planteles de agentes públicos y el despilfarro de los fondos oficiales.Es contraproducente que la cuota de irresponsabilidad en tales manejos se traslade a la formación y capacitación, que son hoy los elementos diferenciadores de las naciones a la hora de generar riqueza para sus habitantes.Aunque Córdoba está lejos de esa realidad, es deseable que autoridades y sindicalistas hagan un esfuerzo similar para garantizar el inicio de clases. Para ello, deben encontrar los elementos que permitan acuerdos parciales y mantener el ámbito de las negociaciones.La Argentina necesita de docentes con voluntad de impartir conocimientos y conductas que sostengan la formación de los ciudadanos. Pero, sobre todo, los gobiernos deben comprender que el acto de educar implica mucho más que el pago de un salario digno y constituye hoy una cuestión esencial para el crecimiento de las sociedades.

