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La seguridad del personal doméstico

La demora en implementar el seguro de trabajo para empleados de casas particulares revela una falta de sensibilidad del Estado hacia uno de los sectores más atrasados en derechos laborales.

12 de agosto de 2014 a las 12:01 a. m.
La seguridad del personal doméstico

Hace ya casi un año y medio que el Gobierno nacional anunció la ley que regula el trabajo del servicio doméstico. El objetivo de la medida era que estos empleados –quienes por lo general desarrollan su actividad en condiciones de precariedad laboral– fueran "blanqueados" por sus empleadores y accedieran a todos los beneficios que otorga un empleo formal. Sin embargo, a pesar del tiempo transcurrido, aún no se ha reglamentado un punto importantísimo: la contratación de un seguro que cubra accidentes laborales.De hecho, la reglamentación de la ley viene realizándose de manera parcial y lenta. En abril de este año, el decreto 467 reglamentó algunos puntos importantes, pero no definió el fondo de la cuestión respecto de los seguros. Reiteró la palabra de la ley acerca de que el personal doméstico debe contar con la cobertura de una aseguradora de riesgos de trabajo (ART), pero, al mismo tiempo, advirtió que la obligatoriedad de contratarla no entraría en vigor hasta que las superintendencias de Riesgos de Trabajo y de Seguros, junto con la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), dictaran la normativa correspondiente.Naturalmente, de nada sirve una ley que otorga derechos si el beneficiado no puede gozar de ellos de manera efectiva. ¿Cuántos empleados de esta actividad sufrieron accidentes a lo largo de este año, mientras esperaban la reglamentación y posterior implementación de su seguro? ¿Alguien lo sabe? ¿Alguna oficina del Ministerio de Trabajo ha llevado algún tipo de registro y, al mismo tiempo, ha intervenido para resolver cómo las partes afrontaban los gastos que dicho accidente generó? Lo más probable es que todas estas preguntas tengan respuestas negativas.Si el Estado se caracteriza por carecer de estadísticas confiables sobre tantos aspectos de nuestra vida bien reglamentados, por qué tendría buena información sobre aquello que nadie sabe todavía cómo enfrentar.Sería deseable que, cuando el Gobierno nacional se decida a resolver el problema, lo haga con un esquema que sea más beneficioso para el trabajador doméstico que el hoy vigente para su obra social. Por ejemplo: quien trabaja para una sola familia 16 horas semanales tiene garantizado el aporte mínimo requerido por la obra social; pero quien trabaja para varias familias la misma cantidad de horas no alcanza dicho monto.Es posible que los trabajadores de casas particulares con más de un empleador sean el corazón del sistema. En otras palabras, no deben de ser pocas las mujeres que trabajan en tantas casas como días hábiles tiene la semana. ¿Contarán, en ese caso, con cinco seguros, uno pagado por cada empleador, correspondientes a cada día?La complejidad del problema no justifica la inacción estatal, sino que, por el contrario, demanda una pronta e inteligente resolución.