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La pasarela de la discordia

La polémica sobre el recién construido puente peatonal sobre el arroyo entre Mendiolaza y Unquillo es una muestra más de la morosidad y del escaso control en las obras en Sierras Chicas.

14 de marzo de 2016 a las 01:20 a. m.
La pasarela de la discordia

Muchas obras públicas ejecutadas bajo responsabilidad del Estado tienen como fin fortalecer el progreso y el bienestar de la comunidad en general. Pero cobran mayor relevancia cuando se trata de reconstruir los daños causados por un temporal que arrasó con todo y que dejó a miles de vecinos a la intemperie y sin auxilio inmediato. La situación de emergencia en materia de obras encaja con los problemas que viven los pobladores de Sierras Chicas afectados por el aluvión del 15 de febrero de 2015, que convirtió a estrechos cursos de agua en torrentes sin control que destruyeron viviendas, caminos, puentes y vados.A la par de las desventuras que viven los damnificados, quienes peregrinan por los despachos oficiales para conseguir la remediación prometida, ahora se instaló una nueva polémica por la construcción de la pasarela sobre el arroyo que separa a Mendiolaza de Unquillo.Algo parece no estar claro respecto de esa obra, en la medida en que las partes en litigio esgrimen sus razones. Por un lado, con el plano de edificación en mano, los propietarios de una vivienda en Mendiolaza aseguran que el puente peatonal construido por una empresa contratada por la Provincia desemboca en el patio de su casa.La familia afectada cuestiona que, sin aviso previo, los operarios de la empresa contratista irrumpieron en la vivienda y colocaron la pasarela. Los propietarios tomaron nota del episodio una vez que regresaron a la casa, que se encontraba deshabitada por los graves efectos del aluvión.La noticia y las imágenes de la pasarela pusieron en foco un caso entre grotesco y de pura improvisación, hasta que la Provincia salió a dar sus explicaciones el pasado jueves.Osvaldo Vottero –funcionario provincial responsable de coordinar las obras de reconstrucción en la castigada región serrana– afirmó que no hubo error en la ubicación del puente y apoyó su aseveración en "estudios topográficos y georreferenciales", que hicieron técnicos de Vialidad.La polémica está servida. Pero cabe preguntarse si los trabajos que se vienen ejecutando a ritmo cansino en Sierras Chicas son objeto de controles técnicos permanentes, además de ocupar a personal especializado en cada rubro.La rampa ahora en tela de juicio tuvo un costo de 760 mil pesos, por lo que se deduce que, si la familia encuentra la razón en la demanda que promete entablar, habrá que remover la mole, con una pérdida sustantiva de dinero y de tiempo.No son nuevos los fiascos en materia de obras públicas que dejaron en el camino millones de pesos malgastados. Pero, vale reiterarlo, cuando se trata de trabajos para auxiliar a una población atribulada por una catástrofe, no hay lugar para los errores o las demoras burocráticas.