La inclusión de personas transgénero
Rosario y Bell Ville ya avanzaron un paso en la inclusión laboral de personas transgénero. Es imprescindible y urgente para que muchos argentinos puedan ejercer de verdad su derecho al trabajo y su derecho a la identidad sexual. En Córdoba siguen esperando por el cupo laboral trans
La Municipalidad de Rosario ha dado un gran paso hacia la real inclusión social de las personas transgénero, tras abrir un registro de aspirantes a empleo en el municipio.
El mismo paso dio, en nuestra provincia, la ciudad de Bell Ville, que cuenta con una ordenanza en la que al menos un 0,5 por ciento de la plantilla municipal queda reservado para personas trans, y a las empresas privadas que las empleen se les permite imputar el 70 por ciento de esos salarios brutos al pago de impuestos.
Avanzar en este sentido es imprescindible y urgente para que muchos argentinos puedan ejercer de verdad su derecho al trabajo y su derecho a la identidad sexual.
Las organizaciones que promueven los derechos de la comunidad trans reclaman hace tiempo algo semejante en los tres niveles del Estado. De hecho, hay varios proyectos en el Congreso Nacional, en la Legislatura provincial y hasta en el Concejo Deliberante de Córdoba.
Hace tiempo que la comunidad trans viene denunciando su injustificada exclusión del mercado laboral y su imposibilidad de acceder a empleos estables y de calidad. Trabajo doméstico o en los comercios, siempre “en negro”, son hasta ahora las mejores posibilidades.
Imperan los prejuicios y no faltan los abusos. Además, está el problema de los exámenes médicos preocupacionales, que suelen ser el filtro que a los varones les resulta imposible sortear.
Todo ello se potencia, y por tanto se agrava, para las personas que están en pleno proceso de transición física.
Por supuesto, no debe ser sólo el Estado el que les garantice un trabajo. Cualquier empresa o institución, sin importar rubro ni tamaño, debe sumarse a este proceso de inclusión.
No hay una identidad sexual que haga del sujeto un buen o mal empleado per se. Así como la mujer pudo demostrar su capacidad para los trabajos más disímiles, ahora es el momento de que los empleadores venzan sus prejuicios y permitan que las personas transgénero lo hagan.
No estamos diciendo que deba dárseles un empleo por su condición sexual, sino como un reconocimiento a sus capacidades; y que la identidad sexual no debe ser una condición excluyente.
Como advertimos al abordar la ley de igualdad de género en las legislaturas, lo ideal sería vivir en una sociedad que no requiera garantizar por ley un cupo para ciertas minorías. Pero mientras la inclusión no surja de manera espontánea, la ley ayuda a promover el cambio cultural.
Resulta de suma importancia que los cuerpos legislativos de la provincia y de la ciudad de Córdoba, así como el Congreso Nacional, al reanudar próximamente sus actividades ordinarias, traten, unifiquen y aprueben los proyectos que existen.

