La causa de todos los males
El fuerte incremento del gasto público del Gobierno nacional alienta la inflación y termina por destrozar las posibilidades de una recuperación económica, con un impacto social negativo.
El dato pasó casi inadvertido en medio de la situación de default que vive el país. Sin embargo, el exorbitante aumento del gasto público de la administración central, y el consiguiente incremento del déficit en las cuentas públicas, es un hecho de inusitada gravedad. El dato se originó en el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que firmó la presidenta Cristina Fernández por el cual se amplió el Presupuesto 2014 en 199.045 millones de pesos. Esa resolución implica aumentar el déficit financiero a 131.327,2 millones de pesos, de acuerdo con la evaluación de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (Asap).El gasto adicional autorizado –equivalente a casi un cuarto del Presupuesto aprobado por el Congreso– se financia, principalmente, por emisiones de deuda por 150.622 millones de pesos, utilidades del Banco Central por 28.900 millones y mayores previsiones de recaudación tributaria por 32.679 millones.En plena disputa con los tenedores de títulos de deuda, la medida de la Presidenta aparece como inoportuna y negativa para la marcha de la economía en general.Está claro que el Gobierno argentino ha apostado a aplazar la negociación con los fondos buitre hasta enero de 2015, cuando ya haya caducado la cláusula de que cualquier mejora que se reconociera a los holdouts debe extenderse luego a quienes ingresaron en los canjes de 2005 y 2010.Esta especulación tiene su correlato en el terreno político, en el que los principales funcionarios nacionales han endurecido su lenguaje contra las autoridades judiciales norteamericanas. Se supone que la actitud es bien vista por la mayoría de la población en general, proclive a respaldar un lenguaje antiimperialista y crítico a Estados Unidos, aunque luego se lamenten las consecuencias de esas posiciones emotivas.Además, el DNU encierra otros dos temas clave. Uno, que el desendeudamiento externo tiene su correlato con un fuerte endeudamiento interno, por lo que en verdad se trata del cambio de acreedor y no de una reducción real de las obligaciones del Estado nacional. Además, el financiamiento vía utilidades ficticias del Banco Central supone en la práctica emisión lisa y llana de dinero, que termina impactando en los precios.El creciente desempleo, que ya figura como una de las principales preocupaciones de la sociedad, y una inflación que mes a mes trepa un escalón exigen una actitud prudente por parte de los responsables del uso de los recursos nacionales. Máxime cuando la Argentina se muestra como el país que más incrementó el gasto público en el período 2006-2013.La suba de 15 puntos porcentuales coloca a nuestro país en el podio de los que más incrementaron sus erogaciones. Sin embargo, no se corrigieron las deficiencias que aún se observan en los servicios y empresas del Estado nacional.

