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Inaceptable defensa de Milani

La política de derechos humanos, que es una bandera del Gobierno nacional, no se condice con el mantenimiento en el cargo de un militar sospechado de haber participado en la represión ilegal.

19 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Inaceptable defensa de Milani

La presidenta Cristina Fernández levanta como bandera propia de su gobierno la defensa de los derechos humanos, en particular por los miles de argentinos que sufrieron las atrocidades de la dictadura militar.

Pero, aun en el error de pretender monopolizar esa reivindicación como una suerte de razón partidaria, incurre en una contradicción: sostiene en el cargo al jefe del Ejército, teniente general César Milani, un oficial formado en la inteligencia militar que está bajo sospecha por delitos de lesa humanidad perpetrados durante aquellos años trágicos.

Antes de asumir al frente de la jefatura del Estado Mayor del Ejército, en julio de 2013, Milani ya había sido denunciado por dos causas. La desaparición del soldado conscripto Alberto Agapito Ledo, quien en 1976 cumplía el servicio militar en un batallón de la ciudad de La Rioja; y por la detención ilegal y aplicación de tormentos, en 1977, en perjuicio del dirigente político Ramón Alfredo Olivera.

Más allá de los pasos lentos de la Justicia en este tema, lo cierto es que todo el arco político opositor y muchas organizaciones de derechos humanos (incluso algunas afines al Gobierno) manifestaron su tajante reprobación a la gestión de Milani. “Es una claudicación de la única bandera que le quedaba al kirchnerismo, que era la de los derechos humanos”, afirmó en 2013 el ahora exdiputado nacional por La Rioja Jorge Yoma, cuando el Congreso debatía el nombramiento (finalmente aprobado por el oficialismo) del cuestionado jefe del Ejército.

Sólo la terquedad o cierta conveniencia funcional en el terreno del manejo de las Fuerzas Armadas pueden explicar la continuidad de un alto mando militar con causas judiciales abiertas por graves delitos.

Una constatación surgida de los propios tribunales sirve para graficar la obstinada cobertura que ejerce el kirchnerismo sobre este oficial: la decena de expedientes que se tramitan en los juzgados federales de primera instancia de distintas provincias (entre ellas, Córdoba) derivaron en condenas y detenciones en cárceles comunes de represores acusados por delitos similares a los que se les atribuyen al general Milani.

La historia se confunde de manera brutal: aquella foto del 24 de marzo de 2004 que mostraba al jefe del Ejército, Roberto Bendini, descolgando los cuadros de los dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone en el Colegio Militar, con la mirada certera del entonces presidente Néstor Kirchner, no se condice con la tozuda actitud de Cristina en su férrea defensa de Milani.

En vísperas de un nuevo aniversario del golpe que en 1976 instauró la dictadura más sangrienta de la historia argentina, la permanencia de Milani como jefe del Ejército es una mancha que un gobierno en retirada deja a quienes siguen pidiendo verdad y justicia.