Hay que recuperar la ciudad
Son muchas las obras de infraestructura pendientes para hacer de la ciudad de Córdoba un espacio urbano seguro y confiable para sus habitantes. Es hora de poner manos a la obra.
Cuando las lluvias caen con fuerza y periódicamente sobre un mismo lugar, desnudan los problemas más urgentes de infraestructura que ese espacio presenta. Supo pasarle, por ejemplo, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Durante años, ante cada precipitación importante, determinadas calles de ciertos barrios se convertían en verdaderos ríos. Los vecinos quedaban expuestos a perderlo todo, incluso la vida. El cuadro recién se revirtió cuando una administración privilegió la inversión en infraestructura.Ese es el ejemplo que debería seguir el intendente de Córdoba. Los cordobeses ya hemos visto pasar a varias administraciones por el Palacio 6 de Julio, que no han podido hacer nada para revertir el diagnóstico que enumera la larga lista de problemas que enfrenta la capital provincial: faltan desagües; falta un buen relevamiento de las situaciones de riesgo que crean las tormentas fuertes –y si no se sabe qué situaciones pueden ponernos en riesgo, no se pensará cómo mitigarlas–; falta un plan para hacer frente a la impermeabilización del suelo.Todo lo que hace falta hacer consta en un estudio encargado por la Municipalidad a un equipo de la Universidad Nacional de Córdoba, en 2005. Han pasado más de 10 años y no se hizo casi nada. ¿Por qué?Como contrapartida, cambio climático mediante, sabemos que cada vez es más probable que nuestra región –Córdoba y el Gran Córdoba– padezca la peor de las combinaciones: lo que antes era una lluvia extraordinaria –precipitaciones de 100 milímetros o más en menos de una hora, con ráfagas de viento que alcanzan velocidades increíbles– ahora son lluvias ordinarias.En consecuencia, como pasó en estos días, la ciudad no alcanza a recuperarse de los daños causados por una tormenta cuando ya se ha activado el alerta meteorológico por la siguiente.El vendaval del 15 de febrero de 2016 hizo centro en Córdoba, del mismo modo que el vendaval del 15 de febrero de 2015 lo hizo en las Sierras Chicas, a escasa distancia.¿Triste casualidad? El resultado fue más o menos el mismo: evacuados, árboles caídos, peligrosos cortes de los cables que componen la red eléctrica, pérdidas materiales y humanas. Y no fueron las únicas tormentas a lo largo del año que produjeron un balance semejante.Sólo en términos de desagües, según un estudio del concejal opositor Esteban Dómina, la red pluvial necesita una inversión de alrededor de 2.250 millones de pesos. Ese debería ser el primer paso.De forma simultánea, hay que trabajar sobre los canales maestros, los espacios verdes, la cartelería, el cableado eléctrico, las bocas de tormenta, los bordes del río, las viviendas vulnerables ubicadas en zonas inundables. No hay tiempo que perder ni excusa que valga.

