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Grave, más allá de los puntos

Según un informe internacional, la Argentina retrocedió 20 puntos en la evaluación de comprensión de textos, Matemática y Ciencias, lo que es muy grave y exige respuestas claras.

12 de diciembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Grave, más allá de los puntos

Según el informe Pisa 2009 –un estudio internacional que evalúa a estudiantes de 15 años en Comprensión de Lectura, Matemáticas y Ciencias–, la Argentina cayó 20 puntos, al pasar de 418 a 398, de 2000 a 2009, en un ranking de 65 países. El Ministerio de Educación de la Nación objetó casi de inmediato el informe y afirmó que analiza, junto a otros gobiernos latinoamericanos, la alternativa de no presentarse en la próxima medición de Pisa y hacer un estudio similar, pero con estándares que correspondan a las características de la región. Es posible que la objeción sea válida, pero no se trata de puntos más o puntos menos, sino de admitir que el retroceso educacional en nuestro país ha sido enorme en las últimas décadas, como lo han dicho destacados educadores, asociaciones de docentes investigadores y hasta funcionarios del propio Gobierno nacional. La crisis de la educación es una realidad innegable en todos los niveles, pero sobre todo en el primario y el secundario, y se siente con mayor intensidad en el sector público o estatal, que es el que agrupa a la gran mayoría de los alumnos. Son cada vez más los jóvenes que no terminan el colegio secundario y la deserción está llegando a cifras preocupantes en el nivel primario, a lo que hay que agregar las falencias del sistema educativo en su conjunto y la baja calidad de la enseñanza impartida, que en muchos casos alcanza estándares alarmantes. Es verdad que la crisis educacional se debe también a factores externos al sistema, como el aumento de la pobreza, la marginalidad social y la violencia, pero precisamente la educación debería ser una herramienta –quizá la más importante– para combatir esos males y promover la inserción laboral y la movilidad social.El director de la Escuela de Educación de la Universidad San Andrés lo dijo con palabras muy claras: "Las evaluaciones de Pisa tienen varios problemas técnicos y no deberían ser interpretadas linealmente"; sin embargo, advirtió que "sería necio no tomarlas como otro indicador de la crisis por la que atraviesa el sistema educativo". Tuvo, además, una frase muy inquietante: "Hay niños que se gradúan de la primaria casi sin saber leer, mientras que hay otros que leen de corrido en segundo grado; esas diferencias son inadmisibles, ya que se explican a partir de la calidad de la enseñanza que cada uno de ellos recibió en la escuela que le tocó en suerte". Hay otra cuestión: la del mito que el reparto de computadoras puede resolver la crisis educativa por sí misma. Es cierto que los alumnos llegan hoy a los establecimientos con nuevas habilidades, pero el manejo de la tecnología no supone ignorar el conocimiento y colocar a aquél como el elemento organizador de sus vidas.La crisis es grave y merece un claro reconocimiento, para pensar luego en las soluciones.