Temas del día:

Flaquezas del sistema carcelario

El asesinato de un recluso de la cárcel de Bouwer es un hecho inaceptable, pues lo menos que debe garantizar una institución de ese tipo es la vida y la seguridad de las personas presas.

25 de septiembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Flaquezas del sistema carcelario

Las deficiencias estructurales de las que adolece el sistema carcelario en la Argentina son motivo de polémicas interminables y de proyectos oficiales que suelen naufragar, en el intento por revertir una situación de viejo arrastre y en creciente deterioro. La noticia de que un recluso fue asesinado el martes pasado en el marco de una riña con otros internos, en el complejo carcelario Padre Lucchesse –más conocido como cárcel de Bouwer–, suma un nuevo capítulo de violencia en el instituto que aloja a centenares de personas en conflicto con la ley.El episodio debe ser motivo de una investigación a fondo por parte de la Justicia; pero, en primera instancia, lo ocurrido desnuda un presunto relajamiento en la seguridad interna del penal. Es inadmisible que en un lugar de extrema vigilancia se desaten refriegas implacables y a los puntazos entre reos.Desde el Servicio Penitenciario de Córdoba, indicaron que se trató de una riña en un pabellón de usos múltiples, entre el interno fallecido y otros reos, y se aclaró que fue una disputa "aislada" y no una trifulca de carácter masivo.Pero el argumento de que fue un caso aislado no justifica que una persona privada de su libertad muera dentro del penal bajo el estrago de pendencias fatales.Es cierto que los agentes carcelarios deben lidiar a diario con muchos sujetos con antecedentes pavorosos en el submundo del delito y que, aun en el encierro, conservan un poder desmesurado, incluso con complicidades internas, como se ha probado frente a hechos de resonancia pública.Pero la función del Servicio Penitenciario no debe ceñirse sólo a los viejos conceptos de la represión, la prevención de fugas o el mantenimiento de una disciplina obcecada. Es prioridad la necesidad de preservar la integridad física de los apresados en igualdad de condiciones.Al respecto, el aludido episodio cobra relevancia y compromete a la Justicia a esclarecerlo de manera eficaz,  toda vez que la madre del joven ultimado de un puntazo dijo haber advertido a las autoridades del penal que su hijo era víctima de amenazas de muerte.La afirmación de la mujer, sin embargo, fue relativizada por los directivos de la cárcel, aunque se sabe que el muchacho muerto fue cambiado de pabellón debido a las escaramuzas que ya habría tenido con otro preso.Son cabos sueltos de una historia que se repite y que ha escrito crónicas funestas en la tristemente célebre "ley de la cárcel". El sistema debe garantizar la salud y la vida de los recluidos, para lo cual es imperativo corregir aquel viejo precepto de que los establecimientos carcelarios son lugares correctivos y de hacinamiento de personas, más que el tránsito previo a su reinserción en la sociedad.