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Factores internos en las malas notas

A los malos puestos en los rankings globales, Argentina suma sus propios desaciertos: la presión contra el empresariado y los proyectos de Hugo Moyano.

14 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Factores internos en las malas notas

Por supuesto que existe una conspiración destituyente contra el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su influyente esposo. Una de las puntas de lanza de esa siniestra ofensiva está forjada con estadísticas que demuestran que la Argentina es un país que ofrece escasas o nulas garantías de seguridad jurídica y de competitividad; por ello, el capital extranjero que ingresa en nuestra economía sólo se dirige hacia mercados cautivos o a operaciones financieras de cortoplacismo, que al cancelarse arrastran consigo ahorro interno. Hace menos de un mes, una de las principales consultoras de Estados Unidos, que con la colaboración del Consejo de Competitividad de ese país hizo un relevamiento comparativo de la capacidad de concurrencia fabril de 26 naciones industrializadas y emergentes, ubicó a nuestro país en el penúltimo puesto, con un índice de competitividad de 1,03 en una escala de 1 a 10.El jueves último, el Foro Económico Mundial, que realiza anualmente su propio ranking de competitividad sobre la base de las opiniones de ejecutivos de empresas líderes de cada país, nos arrojó al puesto 87, por detrás de Chile, Brasil, México, Uruguay, Colombia, Perú y Guatemala, y por delante de los seudoprogresistas Ecuador, Bolivia, Paraguay y Venezuela. Este puede resultar aún más deprimente si se considera que en un año la Argentina descendió dos peldaños.Y puede seguir descendiendo aún más. Porque los malos datos externos tienen poderosos cómplices locales. Quizá el mayor aporte en ese sentido lo realice el Poder Ejecutivo, que no cesa de aumentar su apuesta por una mayor crispación en sus relaciones con el empresariado. Contribuyó el propio Néstor Kirchner, quien respalda al secretario general de la CGT, Hugo Moyano, en su operación de acoso contra el grupo Techint.Súmese a ello el controvertido proyecto del diputado nacional moyanista y asesor legal de la CGT, Héctor Recalde, quien –con llamativo sentido de oportunidad– propone al Congreso sancionar una ley que implante la distribución de las ganancias entre los empleados de empresas que cuenten con más de 300 posiciones laborales. Por alguna razón, el Foro distingue a la Argentina con el puesto 126 cuando se analizan los mercados laboral y financiero, en especial en cuanto a sus desarrollos y flexibilidades.Es verdad que la Constitución Nacional reconoce ese derecho, como lo es que la Carta Magna consagra el sistema federal, hoy totalmente destruido, y la independencia y equilibrio de los poderes, tampoco respetado. Quizá por eso el Foro Económico Mundial nos ubica en el puesto 132, porque considera que nuestro ambiente institucional "está entre los peores del mundo".Todo lo cual induce a pensar que tenemos margen para seguir autodestituyéndonos ante el mundo o, de una vez, reaccionar y elaborar políticas con consenso en temas clave.