Expresiones desafortunadas
Dictadura militar. Frente a este escenario de crispaciones, nada mejor que el funcionamiento pleno de las instituciones de la democracia como estímulo para la sana convivencia y la vida en libertad.
La revisión de la tragedia que vivimos los argentinos durante la dictadura militar que azotó al país entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983 es motivo de controversias e interpretaciones de todo orden, agitadas por los diferentes contextos históricos y hasta ideológicos, lo cual mantiene vivo el debate sobre las verdaderas secuelas de aquel golpe de Estado. Sin embargo, por estos días, la discusión adquirió otra dimensión debido a que las evaluaciones sobre aquel pasado tormentoso tuvieron como protagonista al propio presidente de la Argentina, Mauricio Macri.Por cierto, las expresiones del jefe del Estado no fueron apropiadas y sólo aportaron para ahondar la polémica, además de ganar el justo reproche de organismos de derechos humanos.En una entrevista que concedió días atrás en la residencia de Olivos al portal estadounidense BuzzFeed , Macri incurrió en algunos desaciertos que no demoraron en repercutir en la agenda pública y mediática.Por caso, calificó de "guerra sucia" lo sucedido durante la dictadura, lo cual es un grave error conceptual y jurídico. En el marco de los juicios a los genocidas que se desarrollan en todo el país, la Justicia en sus distintas instancias determinó que se trató de un "terrorismo de Estado". Es decir, un plan sistemático de represión, persecución y eliminación indiscriminada de personas, que operó desde el poder de facto en la llamada "lucha contra la subversión".Es verdad también que la controversia se ha focalizado en el número de desaparecidos al cabo de los años de plomo. Pero no era necesario que Macri dijera –hasta con cierto desinterés– que no tiene idea de si fueron nueve mil o 30 mil los desaparecidos y que, a su juicio, "es una discusión que no tiene sentido".Completó su desafortunada intervención señalando, siempre sobre las personas desaparecidas: "No sé si son los que están anotados en un muro (en alusión al monumento erigido en la Costanera de la ciudad de Buenos Aires) o si son muchos más".La frase sonó desafinada, como si los "anotados" en ese monumento obedecieran sólo a un registro numérico y no a un reconocimiento público y de evocación de los familiares de las víctimas.Si se pretende la ansiada reconciliación entre los argentinos por la desgracia que nos enlutó hace ya 40 años, sería prudente no agitar los desencuentros con manifestaciones destempladas que, vale apuntarlo, tienen a otros autores, más allá de Macri y de los organismos de derechos humanos.Frente a este escenario de crispaciones, nada mejor que el funcionamiento pleno de las instituciones de la democracia como estímulo para la sana convivencia y la vida en libertad.

