Los errores se pagan en los precios
Medidas económicas poco ortodoxas tomadas por el Gobierno nacional -como el desfase entre los precios internos y externos de los combustibles- hoy se corrigen con nuevos aumentos.
Es por demás comprensible que la sociedad, en general, y los actores económicos, en particular, reaccionen contra una suba de los combustibles, por su impacto en los costos internos, así como en la inercia inflacionaria que el país arrastra desde hace más de cinco años. Las restantes petroleras han seguido a la líder YPF, que volvió a ajustar sus valores en torno de un tres por ciento promedio, aunque los precios varían por regiones, ciudades y estaciones de servicio, según sean propias de la reestatizada empresa u otorgadas en concesión.La logística se mueve casi en forma exclusiva por camión en la Argentina; de allí el impacto en todas las actividades por parte de una empresa que trata de equilibrar sus costos y llevar los combustibles a un valor internacional. Los daños causados por la explosión de la planta de Ensenada, el 2 de abril último, obligarán a mantener un alto nivel de importación de combustibles.El Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba calculó que se harían falta entre cinco mil millones y siete mil millones de dólares para atender el déficit de la balanza energética. Esta urgencia termina por desequilibrar las cuentas públicas y afecta el frente externo, ya golpeado por la reducción de la balanza entre exportaciones e importaciones.Además, la escasez de inversiones extranjeras directas ha debilitado las reservas a poco más de 38.300 millones de dólares.El precio de los combustibles es clave hoy para mantener cierta tranquilidad que se había obtenido con el congelamiento en los valores de venta de otros productos, que como medida de corto plazo había logrado reducir la inflación de una tasa interanual del 25-28 por ciento a principios de año a 23,4 por ciento en la medición de mayo de las encuestadoras privadas.El problema de fondo son las políticas que se adoptaron para no pagar costos políticos en los sectores medios de la sociedad –beneficiados con combustibles a precios subsidiados–, lo que desalentó la exploración y una mayor producción.Hoy, los errores cometidos en materia de política económica se pagan con precios más altos para afrontar los costos de la empresa estatal y para cubrir en parte el valor de lo que se importa, en un país con inmensas posibilidades en sus reservas hidrocarburíferas y gasíferas.El reservorio no convencional de Vaca Muerta, que abarca amplias zonas de Neuquén y Mendoza, es uno de los más importantes del mundo y existen empresas multinacionales interesadas en su explotación.Argentina debe adecuar sus costos a las cifras reales, en especial por parte de los sectores que pueden pagar los combustibles. El caso contrario es que autos importados de alto valor tienen un costo relativo en combustibles, mientras que los sectores más pobres afrontan un elevado precio por el gas en garrafas.

