En la cuenta regresiva
Todo indica que la intervención de Estados Unidos en Siria es inminente, lo que marcaría un nuevo fracaso de las Naciones Unidas para destrabar conflictos en el mundo y mantener la paz.
La cuenta regresiva que se ha iniciado para la cuestión siria probablemente no depare más que un nuevo escenario de violencia y confusión, amén de la foto ampliada de la impotencia de los grandes jugadores mundiales para formular políticas de equilibrio en el Cercano Oriente. La decisión ya explicitada por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, de intervenir de manera acotada en el conflicto muestra a la diplomacia norteamericana ante un nuevo fracaso, tanto como al mandatario mismo, encerrado en el cepo de sus palabras. El detonante fue el uso de armas químicas, sobre lo que ya se había expedido el ocupante del Salón Oval, lo que parece obligarle a ser consecuente en el marco del deterioro de una gestión que le ha visto retroceder en todos los frentes y lo ha llevado a pagar, entre otros costos, las derrotas de las aventuras pergeñadas por George Bush en Irak y Afganistán. Y la sensación de que el mundo no es mejor sin Saddam Hussein. Otra vez se apela al latiguillo de los "ataques quirúrgicos", obviando que Siria es un país densamente poblado, lo que acrecienta los riesgos de enormes daños colaterales, sin olvidar que los blancos posibles de ataques anunciados con tanta anticipación no se sientan a esperar lo irremediable.Pero la pregunta del millón pasa por el cuadro posterior a dichos ataques: ¿acaso el régimen de Damasco se sentirá obligado a negociar o, por lo contrario, buscará fortalecerse hacia adentro, al amparo de un ataque externo? Es dudoso que el presente cuadro de empate bélico, con más de 100 mil muertos, mejore a causa de unos cuantos misiles. En todo caso, el más optimista de los desenlaces podría verse reflejado en la Libia de Muamar Kadhafi o lo que de ella quedó sin su asesinado autócrata.En rigor de verdad, nadie quiso inmiscuirse en la crisis siria, lo que agravó el incendio. Las potencias, dominadas por un sano temor, veían en los mapas las fronteras con Turquía, Israel, Líbano, Jordania, y la cercanía con un Egipto que tambalea, y jugaron el viejo juego de hacer que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas empantanara todo abordaje del asunto. Hoy, este organismo sabe que ya no puede seguir barriendo bajo la alfombra y se atosiga en su impotencia, tras el deterioro que le han producido intervenciones anteriores.Para resumirlo, el mundo ya no es aquel donde la dupla George Bush-Tony Blair decidía a solas la invasión de Irak. Hoy, cada una de las potencias atiende el registro de sus propios costos, lo que deja a Obama casi en soledad. Entretanto, a las Naciones Unidas se le agota el plazo para ratificar su impotencia o salir del marasmo adquiriendo el protagonismo que hasta hoy eludió. Y la cuenta regresiva sigue.

