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El gran desafío de la verdad

Más allá de las palabras, toda la dirigencia debe involucrarse en el mayor reto a la integración del país. Es el imperativo que dejaron los datos de pobreza y miseria.

03 de octubre de 2016 a las 12:51 a. m.
El gran desafío de la verdad

Luego de tres años de ocultamiento, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) actualizó los datos de pobreza e indigencia. El informe constituyó un duro golpe para el relato kirchnerista sobre la "década ganada", al tiempo que la sociedad quedó frente a una realidad que derrumba en parte la idea de que la Argentina es uno de los países con mayor desarrollo en sus condiciones humanas y materiales.La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec determinó que en el segundo trimestre, 2.022.000 hogares se encontraban por debajo de la línea de pobreza, los que incluían a 8.772.000 personas, esto es al 32,2 por ciento de la población de los 31 aglomerados urbanos relevados. Ese universo no podía afrontar los gastos de una canasta básica total (CBT), que incluía alimentos, transporte y servicios mínimos, con un costo diario de 416 pesos.De este conglomerado de hogares, uno de cada cinco –el 6,3 por ciento– no podía adquirir los alimentos mínimos para la subsistencia, identificados como canasta básica alimentaria (CBA), que se valuó en 173 pesos diarios. En total, había 425 mil hogares bajo la línea de indigencia, que daban cabida a 1.705.000 personas.Si estos datos ya resultan impactantes, hay que recordar que el panorama es aún más preocupante si se extrapolan las cifras a todo el país, más allá de las mediciones realizadas en los 31 conglomerados. En total, en la Argentina habría unos 14 millones de pobres, sobre una población de 43,5 millones.Las cifras son contundentes y constituyen un castigo histórico para quienes las ocultaron. Pero los errores del pasado no implican dejar de lado la responsabilidad de las actuales autoridades, además de la necesidad de una coordinación de políticas y programas para revertir el cuadro de hambre y pobreza.Al igual que en otros temas estructurales, los datos incluyen el mandato explícito de conformar una comisión nacional con todos los niveles oficiales y organizaciones de la sociedad civil para encarar una lucha frontal contra un fenómeno que desalienta la integración familiar y favorece las peores prácticas sociales y el incremento de las adicciones.Derrotar a la pobreza supone mejorar el acceso y la permanencia en los distintos niveles educativos, planes integrales del cuidado de la salud y el mejoramiento del hábitat; esto es, las condiciones de la vivienda, de la infraestructura del entorno y de los servicios.La tarea es enorme, pero la peor decisión sería ingresar en una insustancial y poca efectiva pelea política. Más allá de las palabras, toda la dirigencia debe involucrarse en el mayor reto a la integración del país. Es el imperativo que dejaron los datos de pobreza y miseria.