Temas del día:

El costo de la mentira oficial

A la falta de credibilidad en la medición del índice de precios por parte del Indec, se suma ahora un cálculo erróneo sobre el crecimiento de la economía, que obligaría a pagos multimillonarios.

30 de septiembre de 2013 a las 12:01 a. m.
El costo de la mentira oficial

La intervención y manipulación de datos en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) será una mácula que el país sobrellevará ante sus pares del mundo por varios años, ya que los actores internacionales infieren que la sociedad respaldó con amplitud los increíbles datos oficiales. El más dañino ha sido, sin dudas, el vinculado a la inflación, pues el sistema de precios es el que da forma a las acciones de los agentes económicos. En ese sentido, la Argentina decidió arrojar al cesto de la basura los patrones históricos del Indec y tolerar que el índice de precios fuera distorsionado. Partidarios del kirchnerismo afirman que esa desviación se hizo para evitar pagar el cupón CER (que en líneas generales reflejaba la inflación) y que está adosado a una parte de los bonos que se ofrecieron en la reestructuración de la deuda en 2005.Otros sectores de la sociedad convalidaron la mentira, ante el hecho de que había cierto ­bienestar en las condiciones de vida, luego de la crisis de 2001-02.Pero esa "mentira oficial" tuvo un costo: el cálculo del producto interno bruto (PIB) resultó también distorsionado, pues a la expansión que mostraban los números oficiales no se le restó la verdadera inflación, con lo cual siempre se "creció" más de lo que sucedía en la práctica.Esto, a su vez, obligó al pago del "cupón PIB", que estaba agregado a otros títulos de deuda. El crecimiento que la administración de Cristina Fernández proyecta para este año, entre cinco y seis por ciento, obligará, por caso, a cancelar unos cuatro mil millones de dólares en 2014.Al igual que con la inflación, esa expansión no es real, porque a partir de 2007 se modificó la metodología tradicional que se usaba para las cuentas nacionales, con lo cual también se sobreestimó el verdadero crecimiento del PIB.Si se hubiera respetado la forma de cálculo histórica, la economía hubiese registrado desde 2007 un crecimiento de 15,9 por ciento (a un promedio de tres por ciento anual) y no del 30 por ciento (5,3 por ciento por año), según la investigación realizada por un grupo de técnicos de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), liderados por Ariel Coremberg, con el apoyo de la Universidad de Harvard, de Estados Unidos.Esta nueva mentira oficial dañará aún más el prestigio de la Argentina en el mundo. La mentira nunca es buena pagadora, aunque los inversores del cupón PIB se harán en el futuro próximo de millonarios recursos.En la realidad, el país no crecería a una cifra superior al 3,2 por ciento, que es cuando se dispara la obligación de pago. Esta inmoralidad –sobre la cual un verborrágico Gobierno guardó silencio en esta ocasión– merece una investigación judicial para conocer quiénes son los tenedores de los títulos de deuda, que ofrecen rentas desconocidas en el mundo real.