El ausentismo docente y el Estado
El porcentaje de ausencias de maestros en la provincia de Córdoba obliga a revisar el sistema de suplencias y a extremar los controles administrativos para que los alumnos no sigan siendo perjudicados.
La paritaria docente nacional se estancó, entre otros motivos, porque el Gobierno nacional propuso un premio por presentismo que fue rechazado por los representantes gremiales, ya que, aunque no lo admitan, saben que el ausentismo es muy alto, se lo mida como se lo mida. Este diario informó el domingo pasado que en las escuelas de gestión pública de la provincia de Córdoba, según datos oficiales y si se considera como ausentismo sólo a las licencias que generan suplencias, este alcanza al 20 por ciento de los docentes titulares de nivel inicial, primario y secundario.Uno de cada cinco educadores, entonces, se toma una licencia prolongada por año por razones médicas o familiares. Esto tiene sus vericuetos burocráticos y es un punto clave en el análisis del tema, porque para que el Ministerio de Educación acepte una suplencia, el titular debe tener una licencia que exceda los ocho días. Caso contrario, el cargo queda sin cubrir.El colegio tiene la posibilidad de buscar por su cuenta un docente que cubra esos días, pero no puede pagarle con fondos del Estado, de modo que el profesional debe hacerlo ad honorem .En el nivel medio, el trámite de designación de un suplente puede demorarse hasta un mes, lo que quiere decir que a veces tarda más en llegar ese suplente que el titular en volver. Y si el titular se ausenta por carpeta médica, la situación suele tener un agravante: como el trámite se complejiza cuando el médico recomienda una licencia superior a 15 días, es regla general que la solicitud no exceda ese plazo, aunque el médico la renueve una y otra vez a su vencimiento.Esta dinámica favorece los derechos del titular, pero retarda el nombramiento del suplente. Y mientras no se nombre a ese suplente, los chicos no tienen clases pero, insistimos, la falta del titular no se computa como ausentismo.Por lo tanto, la inasistencia de docentes es mucho más alta que ese ya de por sí alto 20 por ciento que se tiende a registrar bajo el concepto de "ausentismo".El docente, como cualquier otro trabajador, tiene derecho a no presentarse a trabajar en determinadas circunstancias. Pero cuando las estadísticas indican que esas ausencias son demasiadas, aunque el Estado sólo esté dispuesto a registrar y paliar lo macro y no lo micro, hay todo un sistema que merece revisarse. Porque ni el docente ni la burocracia pueden hacerles perder tantas horas de clase a los alumnos semana tras semana y año tras año.Por lo menos, los gremios tienen que aceptar que se discuta y se redefina el tema, y el Estado tiene que reorganizarse para controlar más a los titulares y nombrar más rápido a los suplentes cuando sea necesario. Ninguna de las partes afectadas tiene excusas para defender el statu quo.

