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Dos indisimulables fracasos

Mientras Obama anticipaba el inminente fin de la fracasada misión de combate en Irak, Holanda anunció el retiro de sus fuerzas de Afganistán, escenario de otro inocultable fracaso.

07 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Dos indisimulables fracasos

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, confirmó el lunes último que a finales de este mes su país concluirá su misión de combate en Irak, como había prometido. Ante miles de veteranos discapacitados, añadió un tinte dramático a su anticipo: “El sacrificio no termina”, porque se mantendrá en la nación árabe una fuerza de transición “hasta que retiremos a todos nuestros soldados a fines de año”.

En la actualidad, permanecen en suelo iraquí unos 50 mil soldados y lo único positivo que puede decirse de la guerra de agresión lanzada en 2003 por el ex presidente George Walker Bush y su cohorte de “halcones” es que esa retirada será menos humillante que la de Vietnam.

Pero no se obtuvo ninguno de los objetivos perseguidos. Ni se lograron desactivar las armas de destrucción masiva que se atribuyeron a Saddam Hussein, simplemente porque nunca existieron, ni se instauró un genuino sistema democrático tras el derrumbe de la anterior dictadura. Es que difícilmente un pueblo abrace con fervor un sistema de vida política que le cobró un millón de muertos, la destrucción de la mayoría de sus ciudades, el robo o destrucción de valiosos testimonios de la evolución cultural de la humanidad, el dislocamiento de su vida económica y la expansión de la miseria.

Y, lo que es todavía peor, dejó activadas dos cargas explosivas que pueden provocar mayor destrucción y muerte. La primera es, naturalmente, la instigación irracional de los estadounidenses a intensificar las seculares confrontaciones entre musulmanes chiítas y sunnitas. La segunda, el impulso dado al movimiento secesionista de los kurdos iraquíes, lo que provocó la ira y el distanciamiento de Turquía, el principal de los aliados de Estados Unidos en Medio Oriente luego de Israel, porque tiene sus propios problemas de segregacionismo de su minoría kurda. Y ni hablar de Siria.

Irak es el mayor de los fracasos de Estados Unidos a fines del siglo 20 y comienzos del actual, en lo que parece señalar que la superpotencia occidental ha comenzado la revisión de su fe militante en su destino manifiesto como imperio hegemónico mundial.

El anuncio de Obama hizo pasar a segundo término otro anuncio, realizado el mismo día por el general Peter van Hum, jefe de las fuerzas de Holanda que operaban en Kabul: Holanda se retira de la coalición militar urdida por Washington para cohonestar su guerra de agresión contra Afganistán. Otro fracaso.

Los ejércitos de 19 países no han conseguido detener el avance de los talibanes. De ahí que el Pentágono haya decidido un cambio de estrategia: ahora empleará la guerra tecnotrónica, es decir, satélites y aviones sin piloto para combatir a los irreductibles musulmanes, que son el verdadero poder en esa devastada nación, rica en minerales que interesaban a las potencias de Occidente.