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Cuesta abajo

Lo que se tarde en convertir el proyecto oficial en una ley e instrumentarlo simbolizará el verdadero compromiso de los distintos sectores en la construcción de una educación de calidad para todos. Alumnos cordobeses, por encima de la media nacional

25 de marzo de 2017 a las 12:51 a. m.
Cuesta abajo

Los resultados de la evaluación Aprender 2016, que abarcó los niveles primario y secundario, representan una triste confirmación de muchas evaluaciones previas.

En sexto grado, apenas el 40 por ciento alcanza –en el mejor de los casos– un desempeño básico en Matemática; y en Lengua, un tercio se encuentra en esa pésima situación. Entre quienes están a punto de terminar el secundario, un 70 por ciento no puede resolver problemas matemáticos sencillos y uno de cada dos no comprende textos básicos.

En consecuencia, con los años el problema se agrava. La educación argentina es como una bola de nieve cuesta abajo: a mayor nivel educativo, peor rendimiento.

No olvidemos el impacto de la deserción: uno de cada dos adolescentes deja la escuela. Es lógico suponer que estos tienen menos conocimientos que quienes continúan en las aulas. Y cuando se diferencia a la escuela privada de la pública, se observa que en la estatal se obtienen peores resultados.

Por último, si bien no se conocen en detalle los resultados provincia por provincia, se entiende que la región central consiguió mejores rendimientos que las provincias del norte, lo que habla de un desequilibrio geográfico. De hecho, información a la que accedió La Voz revela que los alumnos de Córdoba lograron resultados por encima de la media nacional.

Varias veces, desde estas páginas, hemos sugerido que se declarase una “emergencia educativa” para afrontar el problema con políticas de corto, mediano y largo plazo que pongan el acento en la inclusión, la igualdad de condiciones y la instrumentación de nuevas estrategias pedagógicas.

El Gobierno nacional parece haber comprendido que no hay otro modo de encarar con seriedad la cuestión. Por lo tanto, propone que todas las escuelas del país tengan jornada extendida por los próximos 10 años; que se reduzca en al menos un 70 por ciento la deserción escolar y una serie de cambios en la carrera docente.

En ese marco, los objetivos más específicos del plan se encadenan con los resultados de la prueba 2016. Por ejemplo, trabajar para que en 2021 todos los alumnos del secundario puedan superar el nivel básico de la evaluación en Lengua, Matemática y Ciencia. Eso significaría, en la práctica, revertir la mala evaluación de los chicos que el año pasado terminaban el primario.

No hay tiempo que perder. De nada vale discutir una presunta utilización política de los resultados por parte del Gobierno en medio de la discusión salarial con los gremios docentes, que continúan con medidas de fuerza en casi todo el país.

Lo que se tarde en convertir el proyecto oficial en una ley e instrumentarlo simbolizará el verdadero compromiso de los distintos sectores en la construcción de una educación de calidad para todos.