Caída del PIB e inflación
La desaceleración de la economía en un contexto de alta inflación conspira contra la aspiración de la sociedad argentina a mejorar sus condiciones de vida y proyecta sombras sobre el futuro.
Mientras los sindicatos aliados al Gobierno quieren debatir la inflación, economistas argentinos y extranjeros citados en un informe de la consultora Latinfocus señalan que el producto interno bruto (PIB) crecería en 2012 apenas el 1,5 por ciento, o sea el índice más bajo de los últimos años. Ambas noticias están relacionadas. En un contexto de fuerte desaceleración de la economía, que no incluye en la misma proporción una baja inflacionaria, lo primero que se deprecia son los salarios. Y eso es algo que el sindicalismo –tanto el oficialista como el opositor– no están dispuestos a aceptar.De allí que los sindicatos más afines al Gobierno llevarán al Ministerio de Trabajo una propuesta para analizar nuevas y verídicas mediciones de precios, además de plantear la desvalorización real del dinero. El encuentro se realizará la semana próxima. En esa reunión, también se sentarían las bases para negociar un aumento del salario mínimo, que para los gremialistas no puede estar por debajo de la inflación y del costo real de la canasta básica de alimentos.El salario mínimo es hoy de 2.300 pesos y los sindicatos piden un aumento del 20 al 25 por ciento, es decir llevarlo a 2.800 o tres mil pesos. El ahora opositor Hugo Moyano va más lejos en las cifras, ya que pide elevar el salario mínimo a 3.500 pesos.Todos coinciden en que hay que priorizar las fuentes de trabajo y atajar el riesgo de un mayor desempleo y del trabajo no formalizado. Mantener el equilibrio entre ambas cuestiones implica una negociación muy compleja, ya que no se puede aceptar que el aumento del salario reduzca el mercado laboral, ni tampoco que la inflación real supere el límite de los haberes mínimos.Este debate está íntimamente relacionado con la fuerte caída del crecimiento del PIB este año. En un marco de alta inflación, esa cifra deja poco margen para alternativas de crecimiento y de mejora de las condiciones de vida e ingresos de la mayoría de la población.Para algunos economistas, este bajo crecimiento del país se explica por la sequía que afectó a la producción agrícola, el "cepo" cambiario y las restricciones a las importaciones. "El mundo no se le cayó encima a Argentina –dicen–, sino que nuestro país se cerró al mundo".Lo preocupante es que esta caída de nuestro PIB contrasta con el crecimiento de economías como las de Perú (5,8 ciento) o de Chile (5,5 por ciento), e incluso las de México y Colombia, con un promedio de cuatro por ciento.La Argentina va entonces por mal camino en materia de crecimiento, porque una baja pronunciada del PIB en un contexto de alta inflación es una pésima combinación. Es hora de que el Gobierno tome las medidas necesarias para que esta tendencia negativa se revierta en un plazo razonable.

