Bajar la presión impositiva
En contraposición a las ideas del Gobierno nacional, es necesario bajar la presión impositiva sobre los distintos sectores para salir del actual estancamiento económico.
Por diversas razones, entre las que se cuenta el fuerte rechazo social y de la oposición política, la presidenta Cristina Kirchner decidió finalmente no impulsar la suba implícita del Impuesto a los Bienes Personales. Con la iniciativa alentada por el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), Ricardo Echegaray, de valuar los bienes inmuebles a valor del mercado en lugar de la cotización fiscal, más contribuyentes iban a ser alcanzados por el tributo, mientras que la gran mayoría hubiera pagado más al pasar de una escala a otra, con una mayor alícuota.La iniciativa había sido expuesta el viernes 3 de enero por el titular de la Afip al dar a conocer los resultados de la recaudación impositiva de 2013, que marcó otro récord. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, la había desestimado el lunes siguiente, pero el martes la respaldó. Esa tarde, el ministro de Economía, Axel Kicillof, afirmó que la Presidenta no avalaba ese proyecto.Los enredos oficiales ponen en evidencia que no existe un pensamiento uniforme ni un plan para enfrentar los dos problemas más graves que tiene la economía: la inflación y la consiguiente pérdida de dólares de las reservas del Banco Central, ya que la gente busca colocar sus ahorros en una moneda de mayor valor que el peso.El aumento de la presión impositiva vía el incremento del valor de las propiedades alcanzadas por el Impuesto a los Bienes Personales y el recargo aduanero por la tercerización de exportaciones revelan las enormes necesidades de financiamiento que tiene la administración kirchnerista, que también acumulará un déficit récord en 2013.Los números en rojo del Tesoro nacional muestran, en primer lugar, el profundo impacto de la crisis energética, que obliga a importar combustible, lo cual termina menguando las reservas del Banco Central, y el peso de los subsidios a la energía y al transporte.Los proyectos oficiales para reducir los subsidios a los sectores que tienen capacidad de pago han tenido una tímida ejecución. El Estado nacional permite que ciudadanos con solvencia económica de la Capital Federal y del conurbano bonaerense disfruten de electricidad y gas a precios insignificantes, mientras que sectores más carenciados deben pagar altos valores para contar al menos con una garrafa.En contraposición a las ideas que se manejan en el seno del Gobierno nacional, es necesario bajar la presión impositiva para salir del actual estancamiento. Los conflictos sociales pueden agudizarse en forma peligrosa en los próximos meses si la Presidenta y su equipo no deciden atacar el problema de la inflación con un plan coherente. Ese costo político, que tanto teme pagar el kirchnerismo, será mínimo ante la posibilidad de un desmadre de todas las variables económicas.

