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Del arte de mutilar el futuro

Aunque España ha pagado los costos más elevados de la crisis financiera, será sometida a nuevos sacrificios, pese a las experiencias negativas de anteriores ajustes salvajes.

14 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Del arte de mutilar el futuro

Todo es poco. Pese a las alturas astronómicas alcanzadas por las ayudas financieras de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y su sucesor Mariano Rajoy a los sistemas bancario y financiero de España, y los enormes aportes realizados por el Banco Central Europeo (BCE) para salvarlos, nada es suficiente. El reino sigue hundido en una densa crisis económica y los recortes presupuestarios (muchas veces salvajes) aplicados por los dos presidentes del gobierno –uno socialista, el otro conservador– siempre resultaron insuficientes. Ahora, Rajoy anunció que bombeará otros 50 mil millones de euros a la banca y las finanzas privadas que acepten cargar con tres entidades autonómicas hasta ayer todopoderosas: Novagalicia, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia.El Banco de España tuvo que retrasar en cuatro ocasiones el inicio del plan de venta del banco valenciano. No será tarea fácil, porque varias corporaciones de capital exigen un esquema de protección de activos (EPA) que cubra pérdidas por unos 27 mil millones de euros. Gran parte de la responsabilidad por el descalabro debe ser atribuida, precisamente, a las autonomías. Monumento al general despilfarro hispánico es el aeropuerto de Castellón, en la Comunidad Valenciana, que costó 123,88 millones de euros, más 27 millones en contratos, terrenos, arrendamientos y cánones. Es también monumento a la irresponsabilidad. Y a la soledad, porque no es operable por las líneas aéreas. Si el gobierno de la Comunidad decidiera romper el contrato de adjudicación, tendría que pagar otros 80 millones; si se queda con el aeropuerto, le costará 17,8 millones de euros anuales. Sin vuelos.Pese a los magros resultados obtenidos con ajustes draconianos, Rajoy sigue interviniendo en la economía con mano dura, como aconseja la "Canciller de Hierro" de Alemania, Angela Merkel. Como siempre, los ajustes recaen sobre los sectores más sumergidos de la economía.En estos días, su gobierno anunció que se dispone a cerrar cuanto antes las reformas sanitaria y educativa, que supondrán un ahorro de más de 10 mil millones de euros anuales.La calidad de vida de los españoles sigue cayendo y se desploma sobre los escombros del Estado de Bienestar. Cada vez hay más marginados, cada vez se le pide al pueblo más sacrificios. Cada vez la crisis muerde con mayor ferocidad.La salud pública ha sobrepasado el límite de la precariedad, y en educación y cultura las mutilaciones presupuestarias son obras maestras de barbarie eficientista. En plena revolución tecnológica, casi han quedado eliminadas las inversiones estatales en inversión más desarrollo.El futuro queda así fuertemente condicionado. Nunca es tan válida como ahora la respuesta que dio John Keynes cuando se le interrogó acerca del futuro de sus propuestas económicas: "En el futuro, estaremos todos muertos".