Armas en manos de la delincuencia
Si no se quiere seguir lamentando víctimas inocentes en la provincia de Córdoba, es necesario desarmar a los criminales y combatir el narcotráfico con la Justicia y la Policía.
La muerte de una niña de 4 años, ocurrida el viernes pasado en barrio Müller, en la ciudad de Córdoba, pasó a engrosar la triste estadística de asesinatos registrados en 2013 en la provincia por episodios de violencia urbana. Morena, otra víctima inocente de estos ataques de locura, fue alcanzada por un disparo de arma de fuego que iba dirigido a su padre, en un presunto ajuste de cuentas, que podría estar vinculado con el flagelo del narcotráfico que azota desde hace tiempo estas latitudes. Las crónicas dan cuenta de que el 18 de febrero pasado otra menor de 13 años murió al quedar en medio de la línea de fuego de dos bandas de chicos de 14 a 17 años que dirimían sus diferencias a balazos en una zona roja de Villa Urquiza, también de la ciudad Capital. El dato genera sorpresa y espanto: los asesinos de esta niña tenían casi la misma edad que ella.Si las estadísticas sirven para tomar conciencia, vale apuntar que en lo que va del año se cometieron 45 asesinatos en la provincia de Córdoba, 17 de ellos producto de la violencia urbana. Es decir, episodios de riña callejera, venganzas o ajustes de cuenta.Se ha dicho hasta el hartazgo que el submundo de la droga tiene directa relación con estos hechos desgraciados y que es responsabilidad del Estado tomar las medidas de prevención y de control, tendientes a erradicar los "quioscos" de venta de estupefacientes que proliferan en zonas consideradas de alto riesgo, ubicadas en barriadas populosas. Es sabido, también, que detrás del "menudeo" en la venta de droga se esconden narcos pesados y muy poderosos que operan en las sombras y son casi siempre inalcanzables para la Policía y la Justicia.Sin embargo, lo que asombra en este escenario es la enorme cantidad de armas de fuego que circula en la provincia Córdoba al margen de la legalidad, y el fácil acceso que tienen a ese mercado los delincuentes, muchos de ellos chicos y adolescentes vinculados al delito.En este sentido, en los Tribunales provinciales y federales de Córdoba, jueces y fiscales manifiestan su estupor por el incremento de armas de fuego de alto calibre en manos de la delincuencia, provenientes de un mercado informal al que la Policía no ha podido desbaratar. Investigar y ubicar a los "proveedores" clandestinos de armamentos es uno de los principales desafíos para las autoridades, aun cuando los infractores puedan cobijarse dentro de las propias fuerzas de seguridad, como se ha probado en distintos casos judiciales.El desarme de los malvivientes y una lucha frontal de la Policía y la Justicia contra el narcotráfico podrían contribuir en gran medida a atacar dos de las principales causas de una ola de asesinatos que no da tregua y que sigue cobrando vidas inocentes.

