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Muebles. El retorno del mimbre, ratán y las maderas livianas

Naturales, livianos y accesibles, recuperan protagonismo en interiores y exteriores. Por qué vuelven, cómo se usan hoy y cuánto cuestan.

20 de enero de 2026 a las 11:26 a. m.
El retorno del mimbre, ratán y las maderas livianas
El ratán natural combinado con maderas livianas propone piezas con menos volumen y estructuras visibles.

Durante años, el mimbre, la madera liviana y el ratán quedaron asociados a la casa de fin de semana o al mueble heredado. Hoy, esos materiales vuelven al ruedo con una lógica distinta, no como moda decorativa sino como solución concreta. En un contexto de viviendas más chicas, presupuestos ajustados y mayor conciencia ambiental, reaparecen por una razón simple: funcionan.

En Córdoba, el fenómeno se percibe en departamentos urbanos, casas de barrios cerrados y viviendas en ampliación. Las piezas son livianas, fáciles de mover y compatibles con espacios multifuncionales. Su diseño reduce el peso visual, evita excesos y prioriza el uso cotidiano.

Contexto que empuja el cambio

El aumento sostenido en el costo de los materiales industriales, la retracción de la oferta y la necesidad de consumir con criterio impulsaron una revisión del mobiliario. En ese escenario, el mimbre, ratán y las maderas claras y livianas —pino, kiri, paraíso — volvieron a ser una alternativa viable.

También hay un cambio cultural. Se agotó el interior rígido, oscuro y excesivamente producido, mientras que ganan terreno los espacios luminosos, con piezas que no imponen una estética cerrada y permiten ajustes sin grandes inversiones. Su gran virtud: aportan textura, calidez y escala doméstica.

Las piezas realizadas en mimbre ganan terreno en espacios luminosos, no sólo en los exteriores sino también en el interior de la casa.
Las piezas realizadas en mimbre ganan terreno en espacios luminosos, no sólo en los exteriores sino también en el interior de la casa. (La Voz)

Cómo se usan hoy

El mimbre dejó de ser exclusivo del exterior. Hoy, aparece en respaldos de sillas de comedor, frentes de muebles bajos, mesas auxiliares, biombos, respaldos de cama y luminarias colgantes. Las tramas son más abiertas y los diseños más geométricos.

La combinación es clave: se cruza con hierro pintado, acero o madera maciza. Los materiales duros sostienen la estructura, las fibras alivian el conjunto, y el resultado es equilibrado a la vez que funcional.

En madera liviana, el cambio está en la sección. Tableros más finos, estructuras visibles y menos volumen. Aparecen estanterías abiertas, escritorios compactos, bancos multifunción y mesas plegables. No se busca peso visual, sino flexibilidad.

Color y terminaciones

La paleta acompaña la lógica del material. “Predominan los tonos naturales, blancos suaves y acabados al aceite o hidrolaca. Poco brillo y veta visible”, destacó Efraín Oviedo, de Maderas Nativas.

En mimbre y ratán, dominan los tonos crudos, miel y grises suaves. En las maderas livianas, el color lo define la especie. Son superficies que envejecen bien y admiten un mantenimiento sencillo.

Tanto en el mimbre como en el ratán
dominan los tonos crudos, miel y la gama suave de los grises.
Tanto en el mimbre como en el ratán dominan los tonos crudos, miel y la gama suave de los grises. (La Voz)

Producción local y oficio

En Córdoba y Sierras Chicas, talleres artesanales y pequeños fabricantes retomaron la producción de mimbre y madera liviana. Muchos trabajan a pedido, con medidas adaptadas y terminaciones simples. El valor está en el oficio y en la posibilidad de reparar.

A diferencia del mueble industrial cerrado, estas piezas aceptan el paso del tiempo: “se lijan, se vuelven a aceitar y se refuerzan”, afirmaron los asesores comerciales de Mimbrería Gaetán. No se descartan: se mantienen. En un mercado cada vez más descartable, ese dato pesa.

Ventajas y límites

A favor: peso reducido, fácil traslado, menor impacto ambiental y estética atemporal.

A tener en cuenta: requieren mantenimiento básico, no todo mimbre o ratán es apto para exterior sin protección, y las maderas livianas no soportan cargas excesivas.

La clave está en usarlos donde corresponde. No reemplazan materiales estructurales, pero los complementan con eficacia.

El mimbre se adapta bien al hierro pintado.
El mimbre se adapta bien al hierro pintado. (La Voz)

Ratán: foco técnico

Aunque suele confundirse con el mimbre, el ratán es un material distinto. Proviene de una palma trepadora del género Calamus, con tallos macizos y continuos que pueden alcanzar varios metros de largo. Esa condición estructural explica su principal ventaja: resistencia y capacidad portante.

A diferencia del mimbre (utilizado mayormente en tramas y superficies), el ratán permite fabricar estructuras completas: patas, respaldos curvos, marcos y armazones autoportantes. Por eso, resulta habitual en sillones, butacas, sillas con apoyabrazos y piezas de mayor escala.

Técnicamente, el ratán ofrece buena resistencia a la tracción, flexibilidad controlada —que permite curvaturas amplias con vapor o calor— y una relación peso–resistencia ideal para muebles livianos pero firmes.

En diseño contemporáneo, se lo utiliza en secciones visibles y piezas de líneas limpias. No necesita refuerzos metálicos excesivos, lo que mantiene una estética homogénea y natural.

Tratamientos y mantenimiento

El ratán requiere tratamientos adecuados para prolongar su vida útil. En interiores alcanza con selladores naturales, aceites o lacas al agua. En exteriores semicubiertos, se recomienda protección UV y control de humedad. No es apto para exposición directa y prolongada al sol o la lluvia.

El mantenimiento es simple: limpieza en seco o con paño apenas húmedo y reaplicación periódica de protección superficial.

Ratán: dónde funcionan mejor

Living y comedor. Sillas y sillones de ratán o mimbre, mesas de madera clara y aparadores livianos funcionan bien en espacios integrados.

Dormitorios. Respaldos de cama en ratán o mimbre aportan textura sin ocupar volumen, combinados con mesas de luz simples y bancos bajos.

Galerías y balcones. Mimbre y ratán son bienvenidos en galerías urbanas y balcones protegidos, siempre con terminaciones que soporten luz y humedad moderada.

Home office. Escritorios livianos y sillas de madera clara o ratán reemplazan al mueble corporativo. Se prioriza movilidad y escala doméstica.

Los complementos con madera maciza marcan tendencia.
Los complementos con madera maciza marcan tendencia. (La Voz)

Precios

Lámpara colgante de fibra natural: su su precio arranca desde $ 90 mil a a $ 180 mil

Silla de mimbre (interior): $ 120 mil a $ 220 mil

Mesa auxiliar de madera liviana: de $ 140 mil a $ 280 mil

Silla combinada madera y mimbre: los podés conseguir desde $ 180 mil a $ 320 mil

Silla de ratán: desde $ 200 mil a $ 380 mil

Respaldo de cama en mimbre o ratán cuestan desde $ 220 mil a $ 450 mil

Sillón de mimbre para galería: su precio varía desde $ 250 mil a 500 mil

Escritorio liviano: de $ 300 mil a $ 600 mil

Sillón de ratán: de $ 350 mil a $ 650 mil

Valores estimados. Pueden variar según diseño, terminación y proveedor