Río 2016 serán los Juegos de Sudamérica
10.500 deportistas de más de 200 países transformarán esta semana una de las ciudades turísticas por excelencia en “la ciudad de todos”.
Que el zica, que la crisis política, que la seguridad y los atentados. A los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 se los puede abordar desde un montón de aristas, pero hay una que sobresale y va más allá de cualquier contingencia: serán los primeros en Sudamérica.
Con sus pro y sus contras, sus errores y sus aciertos, la cita deportiva más grande del mundo llegará a esta latitud y, sencillamente por eso, será histórica.
Y es que cuando pasen los años, en los anales del olimpismo nadie destacará que los primeros deportistas en ocupar la Villa en 2016 la abandonaron por calificarla “inhabitable” (a lo sumo pasará a un anecdotario).
La marca indeleble transmitirá algo mucho más importante: la apertura del movimiento olímpico hacia una tierra tan desconocida como merecedora de recibir a los mejores exponentes del deporte mundial. Porque nuestro planeta no sólo está hecho de potencias.
Río 2016 está a punto de convertirse en una realidad. Acá cerca, a la vuelta de la esquina, 10.500 deportistas de más de 200 países transformarán una de las ciudades turísticas por excelencia en "la ciudad de todos".

De todos ellos, que estarán allí, en el evento más importante para cualquier atleta; del medio millón de visitantes que serán testigos de la competencia y de los otros miles que lo seguirán por los medios desde el viernes, cuando cuatro mil millones de espectadores harán una vez más de la ceremonia de apertura el evento más visto de la televisión. Incluso más que la final del Mundial de fútbol.
Esta historia, que desde el miércoles cuando se inicien las competencias de fútbol empezará a escribir su desenlace, comenzó mucho antes de este frío agosto.
Tuvo su primer capítulo el 2 de octubre de 2009 en Copenhague (Dinamarca), cuando la “Ciudad Maravillosa” de un Brasil pujante y en crecimiento les ganó la pulseada de las primermundistas Madrid, Tokio y Chicago.
Pero el presente del país carioca cambió y llenó de ruidos la previa de los Juegos. Del mismo modo que cambió el mundo y, por primera vez, un equipo de refugiados competirá en los Juegos bajo la bandera olímpica; así como, también por primera vez, una transexual tendrá un papel protagónico en la ceremonia de apertura llevando la bandera de la inclusión.
Bajo los brazos del Cristo
Lo deportivo les reservará un lugar destacado a leyendas del deporte; a aquellos que comenzarán a brillar en estos Juegos; a otros que darán sus primeros pasos en el olimpismo y a otros tantos –la mayoría– que cumplirán el sueño de sus vidas, aunque el podio sea sólo una utopía.
Desde lo alto del cerro del Corcovado, el Cristo Redentor será testigo de las miles de historias que entregará un mundo comprimido en 1.255 kilómetros cuadrados durante 18 días, donde 10.500 deportistas intentarán demostrar de lo que son capaces en cada presentación, a lo largo de 32 sedes distintas.
Si bien para cada uno de los deportistas los Juegos serán especiales, para algunos serán los últimos, por lo que la despedida se transformará en un elemento más que interesante para el deportista y también para el público.

Río 2016 será el punto final para la carrera de grandes figuras como Usain Bolt, que buscará las medallas de oro en los 100 y 200 metros llanos y en la posta 4x100 para alcanzar un “triple-triple” después de reinar en Beijing 2008 y Londres 2012.
También el nadador estadounidense Michael Phelps tendrá su despedida en Brasil. Aunque ya lo intentó una vez, después de Londres 2012 y con 22 medallas (18 de oro) en su haber, la cita brasileña parece ser el punto final en la carrera del máximo medallista olímpico de la historia.
Su compatriota Serena Williams colgará su raqueta olímpica después de buscar superar una cosecha que la tiene como la tenista con más medallas: cuarto oros (dos en singles y dos en dobles). Otra es la realidad para Roger Federer, que a los 35 años (los cumplirá el próximo lunes), una lesión lo priva del sueño de luchar por un oro en singles que se le presentó siempre esquivo.
En el corazón de los amantes del básquet una imagen competirá con la del doble de “Manu” a Serbia en Atenas 2004, porque los primeros Juegos en Sudamérica significarán también los últimos para Ginóbili, que regresó a la selección argentina para retirarse en medio de esos cinco anillos que entrelazarán al mundo en Río de Janeiro.

