Pablo Orfila, por los cielos rusos
El paracaidista cordobés será jefe de equipo en el Mundial de pilotaje de velamen que se realizará en Rusia el mes próximo.
Pablo Orfila tiene 42 años y más de 17 como paracaidista. El destino quiso que descubriera la disciplina al regalarle un salto a su hija en el cumpleaños de 15. A partir de ahí, la pasión que tenía por volar (como piloto de avión) se trasladó al paracaídas. Se formó en el Centro de Entrenamiento de Paracaidismo Avanzado Córdoba (Cepac), que está en Coronel Olmedo. Es instructor y entrenador coach entre otros títulos, y acumula 1.800 saltos. Pero en cada nuevo salto al vacío, siente el mismo cosquilleo de la primera vez.
"Estás volando, con el aire que pega alrededor tuyo a 200km por hora, y hay que saber volar. Sentís paz y libertad, con mucha adrenalina a la vez, que se disfruta y produce una sensación indescriptible", relata.
Su experiencia y sus saltos le han permitido ser parte de varios saltos de récords mundiales. Y su próximo desafío será nada menos que el Mundial de pilotaje de velamen, que se realizará entre el 25 del mes próximo y el 1 de septiembre, y a donde irá como jefe de equipo.
“La Federación Argentina de paracaidismo me convocó para este Mundial que se realiza en Rusia. Seré jefe de equipo de la delegación argentina, seremos cinco competidores. Mi desempeño como jefe de equipo es defender cada salto que harán los paracaidistas argentinos, porque será evaluados. Además participo de las reuniones y charlas de seguridad y lo transmito a mi equipo”, cuenta.
Tres pruebas
El certamen que tiene tres etapas. La primera de precisión, después una de velocidad y finalmente una de distancia.
“Es un salto a baja altura, de 1.500m. Se salta sobre una laguna artificial señalizadas por unas boyas y una ‘puerta’ de ingreso de unos 10 metros de ancho de una boya a la otra. Hay un sensor por el cual el paracaidista tiene que pasar a 1,50 m. del agua. Saliendo de esa laguna empieza un banco de arena donde está demarcado con distintos puntajes donde van a aterrizar. Hay un sector que da el ciento por ciento del puntaje (eso en el caso de precisión). En el de velocidad se hace el mismo salto, se pasa por la puerta de ingreso cortando el haz del sensor, y tienen que hacer la mayor distancia a 1,50m. de altura. Y en el caso de velocidad hay una salida a 70m. y tienen que transcurrir esa distancia en el menor tiempo posible”, explica.
Con los equipos actuales, ¿cuánto hay de tecnología y cuánto de destreza? “Teniendo el equipo adecuado de alta competencia, la tecnología es un 30 por ciento. Lo demás es todo entrenamiento, destreza, experiencia, y mucho entrenamiento. Sino, no llega muy lejos”, analiza Orfila.
–¿Qué perfil debe tener el paracaidista?–Es una actividad de alto riesgo porque giramos a baja altura y a veces tocás el agua. Mentalmente tenés que estar ciento por ciento concentrado, porque un error un mal salto es un impacto fuerte en el agua. Sostengo que todo es entrenamiento. La contextura física no importa, sino la destreza y la capacidad de vuelo.En unas semanas Pablo Orfila volverá a volar. Lo hará con el equipo argentino en un lugar tan remoto como Rusia. Allí encarará el desafío en el que pondrá a prueba su destreza y experiencia, pero con el mismo cosquilleo de la primera vez.

