Narváez y sus nuevos desafíos
Se consagró bicampeón mundial de la OMB y toma fuerza la pregunta si habrá pelea unificatoria. Todos asoman como desafíos superables.
El invicto chubutense Omar Narváez reafirmó a los 34 años su jerarquía entre los pesos chicos al consagrarse bicampeón mundial OMB y, frente a su única asignatura pendiente con el boxeo, resuena con más fuerza la pregunta si habrá pelea unificatoria.Luego de vencer holgadamente al supermosca nicaragüense Everth Briceño por puntos en el Luna Park, "El Huracán" sugirió que dejará la categoría mosca para ingresar al círculo que hasta el sábado dominaban exclusivamente el mexicano Hugo Cazares (31-6-2, 22 ko\'s), el filipino Nonito Donaire (23-1-0, 15 ko\'s), el sudafricano Simphiwe Nongqayi (16-0-1, 6 ko\'s) y el armenio Vic Darchinyan (34-2-1, 27 ko\'s).
Cazares es el monarca interino supermosca AMB, Donaire tiene el cetro regular del mismo organismo, Nongqayi reina para la FIB y Darchinyan, supercampeón AMB, ostenta el título del Consejo.
Todas representan oportunidades unificatorias y a su vez desafíos superables para Narváez, quién, sediento de nuevos retos, le dio forma a su mejor versión en la etapa final de su carrera.
Su última víctima, el tosco Briceño, puede confirmarlo, ya que ni siquiera con cabezazos y golpes bajos pudo evitar que el campeón terminara luciéndose sobre el cuadrilátero a puro costo suyo, mediante visteos, fintas, un gran juego de piernas y combinaciones espectaculares.
El palmarés del zurdo de Trelew está conformado por 32 victorias, 19 de ellas antes del límite, y dos reveses.
El último año superó la marca de 15 retenciones de un cinturón ecuménico que en la Argentina había establecido Carlos Monzón en la década del setenta, y por esta hazaña la OMB lo distinguió como supercampeón de la entidad.
El fin de semana Narváez demostró que está entero, sorteando la primera prueba en la división y añadiendo una segunda faja a sus posesiones. Ahora llegó el momento de tentar al destino, que aún tiene mucho para ofrecerle.
La bienaventuranza dependerá de él y, en menor medida, de los riesgos que estén dispuestos a asumir sus manejadores.

