"Maravilla" Martínez y Chávez Jr, en rincones opuestos
A un día de la pelea. “Maravilla” Martínez y Julio César Chávez Jr. viven realidades diferentes. La preparación, el carácter y el ánimo con sus equipos pintan personalidades encontradas.
Papá va y viene por los pasillos, a las corridas, por asuntos pendientes del pibe. Tiene la cara transpirada y muestra gestos de preocupación Julio César Chávez padre. Sabe que su hijo afrontará, mañana en el Thomas and Mack Center de Las Vegas, la prueba de fuego que jamás tuvo: enfrentará al considerado mejor mediano del mundo, el argentino Sergio Gabriel "Maravilla" Martínez, por el cinturón del Consejo Mundial de Boxeo.
Las dificultades para bajar de peso, algunas ausencias al gimnasio y el peculiar campo de entrenamiento con horarios discontinuos tienen a maltraer al equipo de Julio César Chávez Jr. Aún resuenan en los pasillos de la "ciudad del pecado" los rumores indicando que "Julito" está deshidratado. La pelea, hace rato, dejó de ser una más para convertirse en el evento del año. Sobre todo para el público azteca, que estará celebrando el Día de la Independencia mejicana y no querrá que nadie les amargue la fiesta.
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El entrenador cordobés Pablo Sarmiento ataja golpes con las manoplas. Le llueven desde todos los ángulos, a gran velocidad. Entre jab y cross le llega un chiste. Devuelve la gentileza y otra vez viene una mano. Sergio Martínez está rápido, de buen ánimo y se encarga de demostrarlo. "Horas antes de la pelea soy otro. Me concentro y basta de bromas", explica "Maravilla".
Con la tranquilidad de ocho semanas de preparación cumplidas a rajatabla y acostumbrado a la condición de visitante, Martínez sólo tiene un peso sobre su espalda: el lunes posterior a la pelea cumplirá años Susana Paniagua, su madre y pieza fundamental del sueño que lo llevó a convertirse en campeón mundial. Aunque no lo diga, lo tiene claro: el triunfo es el mejor regalo que puede darle.
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Las horas previas a la pelea reflejan realidades opuestas. Tanto como las personalidades de los protagonistas.
Un día a las 3 de la mañana, otro a las 9 y luego a la medianoche. Cuando tiene ganas, cuando “se le canta”. Así funciona la agenda de entrenamientos del mejicano, quien elige sobre la marcha cuándo dar comienzo a su rutina. Para “Maravilla”, en cambio, todo se planifica. Antes de que amanezca el quilmeño está entrenando. Las ocho semanas de trabajo intenso son impostergables y con tiempos y tareas bien definidas.
Por eso, asistentes, entrenadores y todo el plantel que rodea al argentino resalta el placer que provoca trabajar con el púgil de nuestro país. Pero otra es la sensación que despierta el mejicano en su entorno. Su equipo evita el contacto con la joven estrella. El mal humor es una constante en épocas de preparación física y cualquier roce puede devenir en un momento desagradable.
Fuerza, potencia y resistencia son los pilares sobre los que trabajan los aztecas con un solo objetivo: atacar. Velocidad en las piernas, cantidad de golpes y trabajos tácticos. Las prioridades para "Maravilla" son la defensa y el contragolpe.
TV. Hoy Martínez y Chávez se cruzarán en el pesaje, que se realizará a las 18.30 (TyC Sports). La velada mañana comienza a las 22 (18 de Las Vegas) pero el combate será después de la medianoche.

