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Los Juegos Olímpicos de Londres se despidieron con su Dream Team (musical)

La capital inglesa cerró los Juegos Olímpicos con una fiesta monumental, en la que hubo un repaso musical de 50 años del rock y el pop que hizo bailar y conmover al mundo entero.

13 de agosto de 2012 a las 08:54 a. m.
Federico Giammaría, enviado especial a Londres
Los Juegos Olímpicos de Londres se despidieron con su Dream Team (musical)
Terminó Londres 2012 y Río 2016 se asoma en el horizonte. (Foto: AP)

Detrás de una cortina de humo, brillos de artificio y papeles rojos, azules y blancos sonaba The Who. Ya no podía pedirse nada más.

Londres había cerrado los Juegos Olímpicos 2012 con un homenaje a su cultura y, también, a la de millones de personas de todo el mundo. Uno de los más grandes legados de Gran Bretaña en el planeta tuvo ayer una puesta en escena monumental, en un desfile de figuras de la música pop-rock para un Dream Team inoxidable.

Estos han sido los Juegos del orgullo nacional. Los colores de la "Union flag" (la bandera de la Gran Bretaña) estuvieron en la cara de miles de personas, en el pecho de miles de remeras, en los autos, en las casas y anoche, en el Estadio Olímpico. Por eso, anoche hubo homenaje propio y no sólo a la música. Sobre todo, a los miles de voluntarios que trabajaron en estos Juegos y que, poniendo sólo la voluntad, lo hicieron muy bien.

Pero en el centro del Estadio la idea era homenajear a la música británica por la herencia que ha dejado en los últimos 50 años.

Homenajear a la música poprock, esa que el mundo lleva escuchando desde siempre. Desde esta isla han producido la banda de sonido de miles de vidas. Cada tema que sonó anoche significaba algo para los que estaban allí y para los millones que lo vieron por televisión. La fiesta fue una continuación de golpes a la zona baja del corazón, de esos que de los que es difícil recuperarse.

En el comienzo de todo, había sido Paul McCartney y anoche, en el final, The Who. En el medio, los cantantes y las bandas más grandes del mundo. Siempre tan "políticos" para presentar sus valores al planeta, sea George Michael, Liam Gallagher (el ex Oasis), o las ahora reencontradas Spice Girls. Y como si fuese una cuestión de protocolo, dejaron que aparecieran John Lennon. Freddy Mercuri, David Bowie y Pink Floyd.

La de anoche fue una fiesta en Nueva Córdoba con música para mayores de 30, pero a escala planetaria y con los que tocan, en vivo. Gran Bretaña hizo una selección de apenas unos cuantos entre las miles de posibilidades que tiene; la muestra de una nación creadora de casi todo.

Era recuperarse de escuchar a los Pet Shop Boys y pasar a la potente Annie Lenox…

Londres se despidió mostrando una imagen relajada, luego de tanto celo proteccionista y tanta parafernalia de seguridad. Fueron Juegos llenos de ejército, policía y seguridad privada. Siempre sonriente, pero sin dejar de mirar dentro de las mochilas, en los bolsillos, en las computadoras.

Hubo un efecto “deflación” en el Estadio Olímpico con todo el mundo bailando bajo el influjo de Fat Boy Slim (el DJ y compositor más famoso del mundo), sin la Reina que esta vez prefirió no ir, pero con el príncipe Harry, la imagen viva de la pachanga británica.

Juegos sin fallas. Sin que ni siquiera fallara un enchufe una vez (¡Es que nunca falló uno!). Ni un micrófono, una pantalla, un truco que estaba previsto y finalmente no se dio.

Londres se despidió mostrando una imagen relajada, luego de tanto celo proteccionista y tanta parafernalia de seguridad. Fueron Juegos llenos de ejército, policía y seguridad privada. Siempre sonriente, pero sin dejar de mirar dentro de las mochilas, en los bolsillos, en las computadoras.

Por ahí anduvo

Sebastián Crismanich

, el correntino que llevó la Bandera Argentina en la Ceremonia de Clausura. Entró junto a los demás abanderados y llevó la celeste y blanca al compás de la música de Madness. La movía de acá para allá mientras “Our house” explotaba por los parlantes del Estadio.

El pibe de oro tendrá tiempo, ahora que vuelve a la Argentina, de contarle a sus amigos lo que vivió anoche en esos minutos en los que estuvo solo, parado en el medio de la fiesta. Se lo ganó por su hazaña, digna de un gesto grandioso de Luis Scola, que le cedió el honor.

Vendrá Brasil ahora, en apenas cuatro años. Da vértigo pensar que tienen el desafío de al menos igualar a Londres. Al menos ayer, mostraron su cara y dejaron en claro que lo de Sudamérica tendrá otro color y calor. Son como son, eso sí. En el mismo escenario, decidieron juntar a la cantante Marisa Monte con "O Rei" Pele (¿alguna vez nos explicarán qué les pasa con Pelé, un personaje antipático e incómodo?).

Y vale la aclaración: el barrendero que apareció bailando samba en la fiesta no fue un desacierto local ni una pintura de un estereotipo “sudaca” en Londres como parecía en ese primer instante.

Se trataba del actor Renato Sorriso, que hace lo mismo en el carnaval de Río de Janeiro y que anoche terminó bailando con una scola do samba y con los miles de deportistas que hace altura estaban un poco cansados de tanto estar parados. No hay que confundirse: los británicos pueden ser muchas cosas, menos tontos.

Será Brasil el encargado de organizar los próximos Juegos y la música volverá a tener el protagonismo que ahí también se merecería. No estará Pete Townshend parado frente al escenario, con su música rebelde y contestataria (sí, de otra época). Pero lo que espera no es menor y promete algo diferente y latino, por supuesto.

Una potencia milenaria le ha dado la posta a una de las más nuevas, que tiene decidido hacerse valer en el planeta. El desafío está listo.