Fútbol para ciegos: secretos de campeones
Los jugadores de Municipalidad de Córdoba disfrutan ganando
Después de las victorias llegan los festejos. Y si estas se logran con esfuerzo y sacrificio, tienen un mejor sabor.
Pero para ser campeones nacionales de fútbol sala para ciegos por segunda vez en tres años (en 2010 y 2012), en un competitivo campeonato de 20 equipos de todo el país, el equipo de la Municipalidad de Córdoba guarda varios secretos.
Su técnico, Gonzalo Abbas Hachaché, el hombre que "arengaba como loco" en la final según las cargadas de su capitán Lucas Rodríguez, fue uno de los que le inculcó su filosofía. Secreto 1: ser solidarios dentro y fuera de la cancha.
"Fue un trabajo largo. Apostamos a ir partido a partido siempre con la convicción de ser un equipo unido, fuerte, donde todos colaboramos. Nos fue bien, pudimos clasificar invictos a la final del Nacional y ganamos el campeonato sin perder ningún partido", explica.
El récord es impresionante: Desde 2009, cuando se formó el equipo, jugaron 35 partidos, ganaron 21, empataron 13 y sólo perdieron uno (en 2011).
Claro que ser solidarios dentro de la cancha no es resultado de la casualidad. Secreto 2: al equipo lo amalgama un sentimiento de amistad.
"Es la segunda vez que salimos campeones, y es mérito de todo el equipo. Logramos muchas cosas porque es un equipo muy lindo. Los chicos son muy unidos, muy compañeros, y dentro de la cancha se nota. En la Liga seguramente hay equipos mejores que nosotros individualmente, puesto por puesto, pero este es un equipo", aclara Lucas Rodríguez, bicampeón mundial con los Murciélagos.
Así, desde su DT, pasando por su goleador Nicolás Veliz; el defensor César Pereyra ("único con puesto fijo junto al arquero"); los volantes Nahuel López (premio Estímulo de La Voz 2012), Lucas Rodríguez, Carlos "Charly" García, Raúl Vázquez; los arqueros Lucas Reynoso y Santiago Jugo; los delanteros Roberto Segovia y Gastón Gaviglio; y hasta el ayudante de campo Rodrigo Jalil; el "guía" Carlos Veliz (se ubica detrás del arco para guiar hacia el arco a los delanteros); hasta el "acompañamiento" de Juan López y Andrés Muñoz desde la Municipalidad de Córdoba, forman parte de ese grupo.
"Esto es el resultado de un trabajo que se viene realizando desde hace cinco años. Los 'profes' y jugadores conforman un grupo de amigos que obtienen resultados. La Dirección de Deportes de la Municipalidad hace todas las gestiones para que ellos estén cómodos", explica Juan López, coordinador del Programa de discapacidad.
Los chicos aprovechan para poner sobre la mesa una promesa de un viaje a Brasil financiado por la Municipalidad, para disputar unos partidos amistosos que los tiene ilusionados.
Rompiendo la formalidad, vienen las cargadas. El más rústico es, para el plantel, Raúl. Es quien “agarra” al atacante más complicado. “Sí, así dicen (risas). A la hora de defender se defiende”, advierte sonriendo.
Roberto, quien jugó en Las Palmas y quedó ciego por un accidente de auto, aún tiene reminiscencias de su juego como vidente. “Yo hago amagues, pero ellos no lo ven”, se quejó, mientras provocaba las carcajadas del grupo.
Varios alternan el entrenamiento con estudios universitarios o terciarios, trabajan en empresas importantes, e incluso deben asistir a los entrenamientos del seleccionado.
Secreto 3: Se divierten. Todos por uno, y uno por todos.

