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Esfuerzo, sudor y lágrimas

Los deportistas que participan de los Juegos Olímpicos emocionan de verlos actuar y de llorar ante cada triunfo o derrota.

08 de agosto de 2016 a las 10:46 p. m.
Gustavo Aro
Esfuerzo, sudor y lágrimas
Paula pareto, oro en yudo. (AP)

La fortaleza que muestran sus cuerpos no se condice con los sentimientos que llevan. Esos cuerpos entrenados y preparados para la gran competencia tienen un corazón gigante y un alma que pesa mucho más que 21 gramos. Un alma que pesa toneladas por la cantidad de sentimientos y emociones que acarrean en sus trayectorias.

Por eso lloran y muestran sus lágrimas al mundo. Lloran cuando ganan una medalla. Lloran cuando pierden. Lloran cuando se lesionan. Lloran cuando las cosas no salen como las planificaron.

Son lágrimas olímpicas que recorren rostros curtidos por el esfuerzo y recorren cada centímetro de sus caras.

Por eso lloró Paula Pareto cuando el sábado pasado conquistó la medalla de oro en yudo y se convirtió en la primera mujer argentina en la historia en colgarse una presea dorada. Sus lágrimas eran de emoción.

Por eso lloró el español Miguel Durán al creer que sería descalificado por una salida en falso en los 400 libre. Durán se quedó al costado de la piscina, golpeando el agua, agarrándose la cabeza y quedándose pensativo. Sus lágrimas eran de bronca, de desconsuelo.

También lloró la filipina Hidilyn Diaz, que se quedó con la medalla de plata en levantamiento de pesas.

Lloran hombres y mujeres. Sin distinción, como lo hizo la holandesa Maret Balkestein-Grothues luego de que su equipo le ganara a Estados Unidos en vóleibol. Y también hay lágrimas de dolor, como las de la ciclista australiana Melissa Hoskins que tuvo que ser retirada en camilla de la pista del velódromo tras un fuerte accidente del equipo de persecución mientras entrenaba a velocidad de competencia.

Hay de todo y está bien, porque parecen sobrenaturales pero son tan humanos que muchas veces sorprenden.