El sueño mundial de Martín Barrionuevo
El gimnasta se recuperó de una lesión de 18 meses y estará en el 42° Campeonato del Mundo de Gimnasia Artística de Holanda.
Luego de que una lesión lo dejara 18 meses fuera de las competencias, el cordobés Martín Barrionuevo integra la delegación de gimnasia artística que participará del 42º Campeonato del Mundo de gimnasia artística de Holanda, que se desarrollará en Rotterdam, entre el 16 y el 24 de este mes.
Martín representa al típico deportista que suda la camiseta por pasión. Un cordobés que se entrena con la voluntad de los profesionales, pero que lejos está de ser el producto de una planificación deportiva que apuesta a la excelencia.
Desde hace 22 años, junto a su entrenador Walter Gialdi, Barrionuevo pasa horas girando sobre una barra, saltando el caballete y practicando acrobacias. Sus aptitudes y su constancia hicieron posible que hoy emprenda un viaje soñado.
Nada fácil fue el camino hacia el Mundial. Hasta el mismo atleta reconoce que estar a horas de cruzar el pacífico es casi un milagro. En noviembre del 2008, durante un Panamericano en Rosario, una rotura del ligamento cruzado anterior lo alejó 18 meses del ruedo. "Pensé que se me acababa la carrera porque no tenía obra social para la recuperación. Estuve seis meses con la rodilla lesionada hasta que decidí operarme en un hospital público", recuerda Barrionuevo, que en aquella tarde rosarina fue trasladado al hospital en el auto de un amigo, porque la Confederación Argentina de Gimnasia no había previsto ni ambulancias, ni personal médico, en la organización de un torneo internacional.
Cuando todo indicaba que el retiro era inevitable, renació el deseo de sentir el vértigo de volar por las alturas. “Disfruto de la gimnasia, por eso volví. Quiero retirarme bien, no por una lesión”, sostiene.
Suena paradójico, pero su técnico cuenta que como premio le quitaron la beca de Nación que se había ganado por estar entre los mejores del país.
Hoy sus días tienen triple turno. A Martín no le queda otra que salir a trabajar. "Trabajo a la mañana en un quiosco, después entreno y a la noche doy clases de gimnasia. Con este ritmo no rindo al ciento por ciento", dice el cordobés, que tras el Mundial comenzará a prepararse para los Juegos Panamericanos de Guadalajara.

