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El legado de Las Leonas, aplicado por la emprendedora Cristina Schwander

La empresaria Cristina Schwander tomó del deporte muchos de los conceptos que hoy la hacen una exitosa emprendedora. Le encantan las Leonas y cree que el deporte cambió a las mujeres.

16 de octubre de 2016 a las 08:14 a. m.
Fabián Sacarelli
El legado de Las Leonas, aplicado por la emprendedora Cristina Schwander
Durante su niñez en Río Tercero, el deporte fue parte de la vida cotidiana de Cristina Schwander.

El living de la casa es sofisticado y sencillo a la vez. Una silla tallada en forma de mano y una lámpara antigua apoyada en el piso escoltan un sillón clásico, mientras los libros desbordan un escritorio. Es una mezcla rara de buen gusto y la sensación de amplitud e independencia. En el patio, una estatua de Buda adorna un lugar donde predomina la naturaleza, con una plácida vista a la cancha de golf.

"Tiene bastante de mí", confiesa Cristina Schwander sobre el espacio. Si ella tiene que autodefinirse, lo hace como una emprendedora y una especie de "puente" porque disfruta del trabajo en equipo. De hecho fundó la Universidad Siglo 21; Casa Macuca, organización que trabaja con sectores vulnerables; y Eureka Mentoring Partners, que acompaña la transformación de líderes y empresas.

En ese juego de iniciativa permanente, y en su particular forma de ver las cosas, el deporte tuvo mucho que ver.

"El deporte es una gran escuela de vida. Enseña trabajo en equipo, y cuando uno juega en equipo tiene que saber los roles, la identidad, la confianza. La cantidad de cosas que uno aprende del deporte es increíble".

Hablar de sus vínculos con la actividad física la remontan a su Río Tercero natal. “Es una ciudad en la que se vive mucho el deporte, y de allí han salido muchos buenos deportistas. No es mi caso (ríe). Es una característica de los lugares chicos, el club formaba parte de nuestra vida. Recuerdo de niña ir al club 9 de Julio jugando al tenis en la calle con mi hermana. Y recuerdo los equipos de vóley en la secundaria, haber ido a Embalse en los Intercolegiales, haber jugado al básquet... El deporte vivía en mí, y mi cuerpo necesita la actividad física”, afirma.

–¿Qué sacó la Cristina-emprendedora del deporte?–Siempre recomiendo el deporte, pero visto desde un lugar del bienestar. Hemos malcomprendido la palabra competencia. Competir tiene acepciones, y una es ser más "competente" desde vos misma. Si veo la competencia como sacar lo mejor de mí misma, hay mucho aprendizaje.

–Y eso te motiva.–Me motiva mucho, y la motivaciones son un combustible para la acción. Si me pongo a jugar al ping pong juego en serio y al ciento por ciento, como en el trabajo.

–¿Con cuál deporte te identificarías más?–Me parece que me gustan más las Leonas, por el equipo. Yo soy de manadas. Ellas son una manada. A mí me gusta desafiarme en grupo, celebrar los triunfos. Y todo eso se hace en deportes de equipo. Aunque también me gustan las alpinistas, y digo ¡guau! subir a esos lugares, a la cúspide. Me parece fuerte. Pero siempre me gustó jugar en equipo y también liderar, sin ser la mejor.

–Y usas esa experiencia para armar equipos de trabajo.–Sí, armo equipos. No me gusta trabajar sola, sino con otro. Creo en los liderazgos rotativos. No hay líder que sepa todo. Quizá antes había un formato de "capataz", de control. Eso no existe más. Cambió el liderazgo, cambiaron los equipos, y los coaches también.

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–Ahora que hablás de liderazgo, ¿qué crees que le pasa a la selección argentina?–Sin ser una especialista, las causas de lo que le pasa al equipo argentino pueden ser múltiples. Los cambios, la falta de Messi... En un equipo hay talentos, pero también emociones y confianza, y no sé si se han ajustado a esos cambios. En los equipos hay liderazgos rotativos, lo vimos en el Mundial pasado con Mascherano, cargándose el equipo al hombro. Ahora están descolocados. En las Leonas, si bien hay alguna que es líder, juegan diferentes tipos de liderazgo. En unos momentos hay una y en otros aparece otra, no hay un liderazgo único.

–A los argentinos nos gusta un líder tribunero.–Los argentinos somos como de sangre caliente. Nos gusta el show, los temperamentales. Messi es un gran jugador pero no tiene el espíritu de Maradona, no es esa característica de líder. Él lidera desde otro lugar y no sé si le gusta mucho. Maradona es el líder carismático. Confundimos líder con carisma, y no necesariamente el más carismático es líder.

–¿Cómo ves a la mujer en el deporte?–Alguien dijo que "la mitad de la historia está hecha por mujeres, pero poco conocida es la historia de mujeres". Y el deporte está más dominado por lo masculino.

–Pero las mujeres parecen haber asumido cierto liderazgo carismático en el deporte.–Sí. Salimos a la calle, a mostrarnos. Nos paramos diferente en la cancha de la vida, y si lo hacés en la vida, te parás diferente en cualquier cancha.

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–¿El deporte les ayudó a las mujeres a sentirse ganadoras?–El deporte es una escuela de vida, y el que hace deporte aprende muchas cosas que tienen que ver con la vida. Por el deporte cambiamos como mujer, y como cambiamos como mujer nos permitimos el deporte. Te lo agradece el cuerpo, el espíritu, y es difícil que de adulto dejes la actividad física. El deporte es bienestar.

–¿Cómo le transferiste el deporte a tus hijos?–Tengo cuatro hijos de la vida, y uno que es Juan Cruz. Le encanta el deporte, vive jugando al fútbol y de chico me decía: "mamá, vamos a jugar al tenis". Y le decía: "Yo nunca le decía a mi mamá 'vamos a jugar al tenis'". Creo que las madres de mi generación y las posteriores somos madres que acompañamos en el deporte. Mi mamá no hacía deporte, y a los hijos se les enseña con lo que uno hace, no con lo que uno dice. Seré una mamá moderna (risas).

–Decime tres mujeres deportistas con las que te sientas identificada.–Me gusta la garra que tienen las Williams (Serena y Venus) en el tenis. De chica me fascinaba la nadadora Esther Williams, me encantaba su estilo, su femineidad, su sincronicidad. Y a quien no le gustan las Leonas, porque también representan a las mujeres. Hasta ese nombre me gusta.