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"El Flaco" Pailos y el humor a sus pies en los Estímulo 2014

A las carcajadas. El humorista, en la piel de Tranquilino Zarazaga, irrumpió en la fiesta e hizo reír a todos con sus chistes. El deporte contó un cuento.

12 de diciembre de 2014 a las 05:22 p. m.
"El Flaco" Pailos y el humor a sus pies en los Estímulo 2014
Todo limpio. Tranquilino se ocupó de que el área donde estaban “el Tano” Spallina, “la Tota” Medina y “Chiche” Sosa esté preparada para la ocasión. // Fotos: Martín Baez y Ramiro Pereyra

Un parsimonioso santiagueño incapaz para la práctica de deportes. De mameluco azul y peinado desarreglado, barría sin más preocupaciones que las de recoger todo papelito que estuviera en el suelo del coqueto hotel Holiday Inn. Pero su día cambió en apenas dos pasos; en ese corto recorrido que trazó al empujar la puerta del salón Cerro de las Rosas y encontrarse con miles de caras saludablemente jóvenes.

"El Flaco" Pailos irrumpió en medio de la fiesta de los Premios Estímulo 2014 y arrancó carcajadas en un mar de muchas alegrías, pero también de variadas emociones. "¿Estás sentado o estás parado?", le dijo a ese pequeño gigante que es Santos "Falucho" Laciar, instantes después de chicanear a Daniel Willington por una "absurda" decisión: la de casarse. "'Deporte' y 'estímulo' son malas palabras en Santiago del Estero", siguió. Uno atrás de otro, sin cesar, como sabiendo que le hablaba a muchachos acostumbrados a las pulsaciones altas.

Fue a fondo con algún chiste bravo, pero otra vez paró la pelota y volvió a apostar a ese juego del humor que tanto se filtra en las sacrificadas jornadas de entrenamiento que encara el mundo del deporte cordobés.

"Tuve dos problemas con el fútbol: mi pierna derecha y... mi pierna izquierda", bromeó.

Se rió y se rieron. Por un rato, el piberío aflojó los músculos y eliminó esa tensión que siente cualquier adolescente –y varios veteranos– que debe subir a un enorme escenario a recibir un premio que significa una apuesta a su carrera.

El cuento sobre la relación entre el sexo y las regiones geográficas tuvo la efectividad de un tackle del medio scrum riocuartense Juan Ignacio Bernardini, y el de los tres santiagueños a caballo rumbo al burdel de esa ciudad, el efecto de un cross a la mandíbula de la boxeadora Priscila Aguirre. El día se fue apagando y los chicos, a paso lento, comenzaron a emprender el camino a casa.

Se llevaron un trofeo, una gigantografía con sus imágenes, y una sonrisa en la cara imborrable, esa que se dibuja siempre que el deporte cuenta un cuento. Como ayer, cuando “el Flaco” Pailos volvió a decirles, entre risas, que no hay camino mejor que el que están transitando: el de atravesar la juventud riendo y haciendo deporte.