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De la Hoya a Mundo D: Lo que yo superé fuera del ring fue mi mayor victoria

Pura experiencia. El exmúltiple campeón mundial y actual promotor de boxeo habló de su vida y de las experiencias por las que pasó.

08 de abril de 2015 a las 09:05 a. m.
Daniel Giñazú // Especial desde Buenos Aires
De la Hoya a Mundo D: Lo que yo superé fuera del ring fue mi mayor victoria
Campeón de la vida. De la Hoya llegó ayer a Buenos Aires y hoy se va. Habló de todo y apoyó a Lucas Matthysse. (Foto: Télam)

Hubo tiempo pese a todo. Para hablar de boxeo (bastante) y de su vida, arriba y abajo de los rings. Oscar de la Hoya, uno de los más grandes de la historia del pugilismo, el ganador de 10 títulos del mundo en seis categorías profesionales diferentes (de liviano junior a mediano), pasó como una exhalación por Buenos Aires. Llegó ayer y se va esta noche.

De la Hoya vino a la Argentina a darle apoyo explícito a Lucas Matthysse, uno de los peleadores estrella de su empresa, Golden Boy Promotions, y quien el sábado 18 de este mes enfrentará al ruso Ruslan Provodnikov en combate por ahora fuera de título en Verona (Nueva York). Y, de paso, a ratificar su alianza estratégica con el promotor y mánager Mario Arano, que incluye la incorporación de Marcelino López, campeón sudamericano de los welter juniors, al plantel de 80 boxeadores que maneja De La Hoya.

"Matthysse es un boxeador ejemplar, trabajador, humilde, enfocado, que no habla mal de nadie pero que en el ring es una verdadera máquina", expresó De La Hoya.

“Matthysse tiene un gran compromiso con nuestra empresa y una gran pasión por el boxeo; es un boxeador ejemplar, trabajador, humilde, enfocado, que no habla mal de nadie pero que en el ring es una verdadera máquina”, expresó en un castellano dificultoso el Golden Boy en el marco de una conferencia de prensa que se realizó ayer por la tarde en un suntuoso hotel porteño.

"Estamos esperando una pelea fuerte y una gran victoria de Matthysse porque los planes futuros que tenemos para él son bastante grandes: queremos que enfrente al ganador de Mayweather-Pacquiao, pero primero lo primero", señaló De la Hoya a propósito de la esperada superpelea del 2 de mayo en el Hotel MGM Las Vegas. En tal sentido, expresó luego que de darse, como prevé, el triunfo de Matthysse (cuyo récord actual trepa a 36 triunfos, 34 antes del límite, y tres derrotas), ese combate podría concretarse entre octubre y diciembre de este año. 

A la hora de expresar sus preferencias, De la Hoya no vaciló en elegir al multicampeón filipino como hipotético futuro rival de Matthysse por encima de Mayweather. 

"Sería una pelea excitante, entre dos guerreros, pero antes Pacquiao deberá ganarle a Mayweather. No es imposible, pero no debe cansarse ni frustrarse y debe lanzar golpes todo el tiempo porque Mayweather tiene mucho talento pero no le gusta fajarse. Pacquiao deberá salir bastante fuerte, si no, la pelea se le puede hacer bastante larga" analizó el ahora empresario.

Algo personal

Pero hubo más tras la rueda de prensa. Porque Mundo D estuvo entre los medios elegidos para tener un rato de charla mano a mano con De la Hoya. Allí se abrió. Y además de seguir hablando de boxeo (su gran pasión, además de su negocio), se permitió abordar delicadas cuestiones personales. Como sus adicciones al alcohol y a las drogas, que le costaron largas internaciones de recuperación en 2013 y 2014 que bien pudieron haberle costado la pérdida de su exitosa empresa.

"Lo que superé fuera del cuadrilátero me hace sentir que soy un verdadero campeón", explicó De la Hoya.

–¿Qué fue lo que lo llevó a tocar fondo?–Creo que fue por no tener la suficiente motivación para seguir adelante en la vida. Me sentía vacío. Yo logré todo lo que un hombre puede lograr en la vida y en el deporte. Tuve y tengo fama, gloria, fortuna, soy reconocido en todo el mundo, gané 10 campeonatos mundiales, una medalla olímpica. Pero lo que yo superé fuera del cuadrilátero fue mi mayor victoria, la que me hace sentir que soy un verdadero campeón. Tomé decisiones malas, incorrectas, la vida me tumbó y tuve la fuerza para volverme a levantar porque en un momento, tuve la valentía de tomar el toro por las astas y regresar al camino correcto. Yo decidí levantarme y levantar la mano en victoria.

–¿Cuál fue el detonante, el hecho que lo marcó para volver a levantarse?–Nunca he hablado de esto. Me pasó lo mismo que en 1991, cuando mi mamá falleció de cáncer antes de que ganara la medalla dorada olímpica y estaba tirado en la cama sin motivación, sin ganas de seguir en el boxeo. Aquella vez escuché la voz de mi madre diciéndome desde el cielo que me levantara, que me quería ver campeón. Y ahora la volví a sentir pidiéndome lo mismo, diciéndome que era mejor que lo que había llegado a ser. Fue algo muy fuerte lo que me pasó. No me interesaba mi imagen, no me importaba mi empresa.

–Esta pelea, ¿fue más difícil que cualquiera de las que debió enfrentar en su extraordinaria campaña?–Me fascina hablar de esto porque es real, es lo que me sucedió y creo que puede servirle a muchas personas que han caído bajo como caí yo… Sí, fue y es la pelea más difícil de mi vida, pero la pude superar. Viví todo lo que hablo, pasé por las malas experiencias y espero que los muchachitos más jóvenes me escuchen.

–¿Nunca pensó en calzarse los guantes y en volver a pelear? Bernard Hopkins, uno de sus socios, fue campeón del mundo a los 50 años. Le sobra tiempo… –Yo siento una gran pasión por el deporte y cuando veo las peleas de Lucas a veces siento las ganas de volver a subir, pero después pienso que los golpes duelen de verdad. Me encantaba pelear y extraño la adrenalina, pero no quiero volver al gimnasio. Tengo miedo de que me piquen las ganas y de que no pueda controlarlas. Soy joven, tengo 42 años, pero para algunas cosas, ya estoy un poco grande…