Batacazo de Valmen
A 12 por pera. Fue el sport del conducido por Carlos Pérez, tras vencer por un cuerpo sobre Alex Harley en el Clásico General San Martín.
Valmen no sólo volteó la estantería construida desde siempre por la "cátedra" sino que, obviamente, también dejó el mar de lamentos entre los que tenían el dato y no se animaron a jugarle una moneda, luego de que este hijo del importado francés Val Royal se impusiera a lo bueno en el Clásico General San Martín, que con sus 1.700 m de recorrido fue el eje sobre el que giró ayer la quinta reunión del año en el hipódromo de barrio Jardín.El tema no era simplemente porque el del stud La Comparsa se había impuesto por un cuerpo sobre el creído Alex Harley, sino que a la hora cantar el "¡Se paga!" (ahora por teléfono, no cuando lo anunciaba por los altoparlantes el "Gato" Prado) el sport era de 12 pesos por pera, todo un dineral atento a que cada tickets costaba un peso.
Y si a esto se le agrega que la exacta daba 94 pesos, la imperfecta 20 y la trifecta 96, se podía entender el por qué de los rostros de varios (Lidia incluida) era una exacta mezcla de incredulidad y bronca, con una sonrisa dibujada como muesca.
Para colmo de males (para aquellos que se quedaron en el amague por ir a las ventanillas, sobre todo) el zaino se impuso prácticamente de un viaje. Porque no bien la “Chula” Altamira les apretó el botón de los galopes, Pérez lo movió de una decidido a marcar el ritmo y el camino al disco. Es que el hombre no solo sabía lo que tenía abajo, sino que además iba livianito en comparación a Alex Harley y Manifestador, que por peso por impresión, otorgaban un hándicap de cinco kilos de plomo.
Fue así que devorada la recta del fondo, Valmen ni se mosqueaba en la delantera, seguido por Manifestador, Alex Harley, Fire Tango y For Good, sin que se notara mayores movimientos de ataque. En el medio del codo del otrora Tattersall, se arrimó como para pasar de largo Guillermo Torres con Alex Harley. Pero duró lo que un suspiro, ya que bastó que Pérez lo moviera un poquito para que el candidato de todos volviese a quedar a algo más de la cincha del puntero, la distancia que, en el filo del disco, tuvo que conformarse conducido por Torres.

