Asamblea del COI en Buenos Aires: del sushi a las empanadas y la pizza
Los periodistas nipones que cubrieron la elección de Tokio como sede de los Juegos 2020 dejaron de lado su "oriental" forma de ser. A la hora de los festejos, mucho de nuestro ser argentino.
Salieron disparados los más de 600 periodistas y asistentes japoneses acreditados para cubrir la 125ª sesión del Comité Olímpico Internacional (COI) que se realiza en Buenos Aires y cuyos miembros votantes eligieron a la ciudad de Tokio para ser anfitriona de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos en 2020.
Se abrazaron, festejaron y gritaron con actitudes a las que los occidentales no estamos acostumbrados. Sobre todo porque son nipones, más propensos a posturas reflexivas que efusivas.
Pero, luego de los primeros minutos de excitación, ninguno se privó de degustar las empanadas (de carne, bien criollas) y las pizzas que la organización argentina les brindó a los acreditados y que estaban en la carpa.
Ellos, los nipones, tan amigos del sushi y el sake (bebida alcólica japonesa a base de arroz) le entraron con ganas a los sabores italo-argentinos y lo acompañaron con cabernet sauvignon servido a temperatura ambiente.
Fuera de lo gastrómico, apenas una apostilla comparado con lo que terminaban de escuchar en la voz de Jacques Rogge, el presidente del COI, el rostro de los colegas nipones transmitía sólo alegría. Se borraron casi mágicamente los rostros de cansancio que mostraban algunos debido a la diferencia horaria con el país del sol naciente.
"Es que la mayoría de los periodistas de mi país está trabajando a contrarreloj. Cubren las actividades con horario argentino y sus programas salen en horario japonés, lo que significa 12 horas de diferencia", dijo Cinthia, una argentina hija de japoneses que está colaborando con un canal de teelvisión oriental, cuyo horario de salida al aire es de 19 a 21.
"Es que la mayoría de los periodistas de mi país está trabajando a contrarreloj. Cubren las actividades con horario argentino y sus programas salen en horario japonés, lo que significa 12 horas de diferencia".
Al momento de conocerse la sede de 2020, en Japón eran las 5.19 del domingo. Pequeño detalle para entender el cansancio de los colegas que la buena noticia les hizo desaparecer.
Cerca de Cinthia, parada frente a una de las tantas pantallas de 42 pulgadas repartidas en la sala de prensa, Michi (Michiko su nombre completo) apretaba los puños y cerraba los ojos cuando Rogge recibía el sobre con el nombre de la ciudad elegida.
"Tokio, Tokio, Tokio, Tokio", decía Michi y cuando Rogge soltó el nombre de la ciudad, ella se abrazó con dos chicas más de ojos rasgados.
"Sí, sí", gritaban y se fueron a celebrar con los periodistas de su país... y a comer unas buenas empanadas criollas de carne, a falta de sushi.

