A Rubén Rézola no le alcanzó para llegar a la final olímpica
El palista santafesino terminó séptimo en su serie semifinal del K1 200. Competirá en la final B para determinar su ubicación final.
“Rubén es un atleta con grandes ambiciones y es un gran luchador para intentar lograrlas”, describe Miguel Correa y refuerza: “Además de sus cualidades físicas es un luchador y eso lo hace un buen atleta”.
El expalista rionegrino se refiere a Rubén Rézola, su compañero en la obtención del diploma olímpico en K2 200 en Londres 2012 y que este miércoles compitió en las semifinales del K1 200 en los Juegos Olímpicos de Tokio.
El santafesino se había clasificado directo a esa instancia después de acabar segundo en su primera competencia en Tokio. Sin embargo, no logró avanzar a la final.
Completó los 200 metros con un tiempo de 36s552, 1s438 más que el ganador de su serie, el húngaro Sandor Totka (35s114). En la final B, que se correrá a las 23.35, definirá su posición en estos Juegos.
El kayakista santafesino, admirador de Michael Phelps y Diego Maradona, es uno de los especialistas de la disciplina en velocidad. Se subió al podio en los tres últimos Juegos Panamericanos: firmó plata en Guadalajara 2011; oro en Toronto 2015 (ambos en la modalidad K2 200) y bronce en Lima 2019 (K1 200).
Su primera experiencia sobre un kayak no fue esperanzadora (se le dio vuelta el bote), pero no alteró los planes de aquel niño que a los 10 años vio en la televisión una prueba de canotaje y supo que eso era lo que quería hacer.
Nació hace 30 años en Santa Fe, en el seno de una familia humilde. Y aunque asegura que nunca le faltó para comer, sabe lo que es pasar carencias y el año pasado donó las becas excepcionales de 10 mil pesos que otorgó el Ente Nacional de Alto Rendimiento en abril y mayo para los damnificados por la pandemia.

