Campeones. La vuelta olímpica eterna de Belgrano: delirio total en el Kempes y dedicatoria a Talleres

Los jugadores recorrieron el estadio arriba de un micro con la copa en sus manos y desataron una fiesta inolvidable junto a los hinchas piratas.

24 de mayo de 2026 a las 06:29 p. m.
La vuelta olímpica eterna de Belgrano: delirio total en el Kempes y dedicatoria a Talleres
Belgrano campeón del Apertura 2026.

Después de levantar la copa y tocar el cielo por primera vez en su historia, Belgrano siguió escribiendo escenas eternas dentro del Estadio Mario Alberto Kempes.

Con el trofeo en sus manos y subidos al techo de un micro especialmente preparado para la celebración, los jugadores comenzaron una vuelta olímpica interminable alrededor del estadio, acompañados por miles de hinchas que seguían delirando en las tribunas después del histórico 3-2 frente a River Plate.

Fue el comienzo oficial de unos festejos que prometen extenderse durante varios días en toda Córdoba.

Los futbolistas bailaban, cantaban y mostraban la copa hacia cada sector del Kempes mientras el estadio completo explotaba de emoción. Desde arriba del micro, los jugadores se abrazaban con la gente y devolvían el cariño de una hinchada que acompañó al equipo durante toda la campaña hasta alcanzar la conquista más grande de su historia.

Hubo bengalas, papelitos, celulares iluminando el estadio y un grito constante de “dale campeón” que bajaba desde todos los rincones del Kempes.

En medio de la euforia, también apareció el clásico folklore del fútbol cordobés.

En un momento de la vuelta olímpica, varios futbolistas comenzaron a cantar contra Talleres, el eterno rival. El ya tradicional “Un minuto de silencio… para Talleres que está muerto”, retumbó desde el micro y fue acompañado inmediatamente por las tribunas celestes en medio de una fiesta total.

Mientras tanto, fuera del estadio, Córdoba entera seguía celebrando.

Las calles explotaban de gente, las caravanas avanzaban por distintos puntos de la ciudad y Alberdi se transformaba en el epicentro emocional de una noche que quedará grabada para siempre en la memoria colectiva de la provincia.

Porque Belgrano no ganó solamente un campeonato.

Belgrano rompió una barrera histórica y le regaló a Córdoba una de las alegrías futboleras más grandes de todos los tiempos.