Video documental. La Voz presenta "Ellos creyeron": Julián Álvarez, de Calchín al mundo
El segundo capítulo de la serie especial rumbo al Mundial 2026 recorre los primeros pasos de Julián Álvarez en el Club Atlético Calchín. Rafael Varas, uno de sus formadores, recuerda al niño que soñaba con jugar al fútbol y que terminó convirtiéndose en campeón del mundo.
"Yo soy hincha de River, del Barsa y de la selección. Y mi ídolo es Messi".
Un pibito con una sonrisa enorme en el rostro brinda una de sus primeras entrevistas. Del otro lado hay un joven periodista con un celular que le hace dos o tres preguntas. La cancha es de tierra. Los sueños son inmensos.
Ese niño es Julián Álvarez, después de un partido de inferiores en el Club Atlético Calchín, donde ya demostraba que era distinto. Que tenía algo difícil de explicar y sencillo de reconocer. Eso que obliga a detenerse un instante y pensar que allí puede haber algo extraordinario.
Este es el segundo capítulo de "Ellos creyeron", la serie de mini documentales especiales de La Voz sobre los cordobeses que representarán a la selección argentina en el Mundial 2026. Después de recorrer los inicios de Cristian Romero en San Lorenzo de Las Flores, el viaje conduce hasta Calchín, el pueblo donde comenzó el camino de Julián.
Mirá el mini documental de La Voz sobre los inicios de Julián Álvarez:
Hoy es el "9" de la selección argentina, campeón del mundo y uno de los delanteros más importantes del planeta. Pero antes de los grandes estadios estuvo el interior cordobés. Las bicicletas apoyadas en la vereda. Los partidos con amigos. La familia.
Y estuvo Rafael Varas.

Hace 27 años que Rafa trabaja formando chicos en su escuela de fútbol. Entre cientos de historias, hay una que sobresale inevitablemente.
—"Julián era un niño como todos, pero diferente", recuerda.
Y explica qué veía en aquel chico que todavía no había cumplido sus primeros sueños.
—"Hacía cosas de niños mayores. Las cualidades que tenía para llevar y traer la pelota... Desde el jardín ya tenía esa fijación. Los chicos querían ser médicos o policías. Julián decía: 'Yo voy a jugar al fútbol'".
Sin embargo, la historia de Álvarez no es solamente la de un talento precoz. También es la de un chico al que le costaba dejar Calchín. Que sufría el desarraigo. Que no quería alejarse de los suyos, aun cuando el fútbol parecía empujarlo hacia otro destino.
Por algo golpeaban la puerta de su casa una y otra vez. Hubo una prueba en el Real Madrid. También llegaron propuestas de Boca, River, Belgrano y clubes rosarinos. Todos querían quedarse con ese niño que hacía fácil lo difícil.

Pero Julián esperó. Dio el paso cuando se sintió preparado.
—"Tuve la suerte de cruzarme en su camino. Vos nacés jugador de fútbol y nosotros le enseñamos el camino. Tenía mucha personalidad para encarar al rival y pasarlo, y mucha humildad. Siempre tuvo amigos dentro de la cancha", señala Varas.
Para él, hay una explicación que excede las condiciones futbolísticas.
—"Tiene mucho que ver su familia. Son muy familieros. Y Julián nunca se olvidó de su lugar".

El chico de Calchín llegó finalmente a River, se transformó en figura y luego emprendió el salto hacia Europa. Más tarde vendrían las noches inolvidables con la selección argentina, hasta convertirse en campeón del mundo en Qatar.
Aunque para quienes lo vieron crecer, el asombro no pasa por los títulos.
—"Hoy no hay argentino que no hable bien de Julián. Acá en el pueblo somos tres mil personas y todos gritaban sus goles. Hasta los hinchas de Boca gritaban sus goles en River. Era el chico que veías andar en bicicleta por el pueblo, hacer goles en los clásicos... Todos soñamos eso cuando éramos chicos".
Cuando busca una referencia futbolística, Rafa sorprende.
—"Lo comparo con el Pájaro Caniggia. Gambetea corriendo y define corriendo. Tiene una magia especial. Hace goles de cabeza sin tener un físico imponente; se da vuelta y te patea de zurda contra un palo".
Y deja una reflexión que atraviesa la esencia de este documental.
—"Siempre tenés que creer. En todos los órdenes de la vida tenés que creer en algo. Y en el fútbol, creerte un deportista".

En Calchín muchos estaban convencidos de que Julián llegaría.
—"No se podía errar, tenía que llegar. Nadie le regaló nada, pero estuvo tocado por la varita mágica para estar en el momento justo. Y es ganador".
Quizás por eso aquella vieja entrevista sigue emocionando tanto. Porque antes del campeón del mundo estuvo ese niño que confesaba ser hincha de River, del Barcelona y de la selección. El mismo que tenía a Messi como ídolo.
Un chico que soñaba en grande desde una cancha de tierra.

Y alrededor suyo hubo personas que acompañaron, guiaron y sostuvieron ese recorrido. Personas capaces de advertir, mucho antes que el resto, que aquel sueño podía hacerse realidad.
Ellos creyeron.


