Rusia bloqueó a Serbia
Con un contundente 3 a 0, los rusos vencieron a los balcánicos y se metieron en la final de la Liga Mundial. Descollante Maxim.
El tablero marca 24-20 para Rusia, Mikhaylov Maxim bloquea y cierra un contundente 3-0 sobre Serbia que deposita a su seleccionado en la final de la Liga Mundial de Vóleibol.
Ese arma –el bloqueo– también le había dado el cierre del primer set, un total de 16 puntos en el partido y un global de 44 en sus tres juegos disputados en el Final Six en el Orfeo.
Y a su bloqueo apelará hoy ante Brasil, en la gran final que se disputará a las 21, después de acumular un récord de 13 victorias y dos derrotas en la presente edición de la competencia.
Los rusos despacharon a Serbia en sets corridos con parciales de 26-24, 25-15 y 25-20 en la primera “semi” de la jornada en el superdomo cordobés.
La potencia física de Rusia, su promedio de altura que supera al de todos sus rivales en Córdoba y su contundencia en ataque (ayer despachó a Serbia con 42 puntos de ataque sobre 81), la depositó una vez más en la final y le da la posibilidad de luchar por su segunda medalla de oro en su sexta final de Liga Mundial.
De la semifinal de ayer, Rusia sólo se puede reprochar los errores cometidos en el set inicial (nueve), que fueron salvados por su bloqueo y su contundencia en ataque (ocho y 12 puntos por esas vías, respectivamente).
Serbia la peleó en el primer segmento, y pese a mostrar un juego prolijo, mostró otra cara a la expuesta en su impecable victoria sobre argentina anteayer. Estaba más débil y su físico ya no respondía como el viernes.
El segundo chico fue paliza. Los dirigidos por el italiano Daniele Bagonoli se escaparon rápidamente, apoyados especialmente en su ataque y un saque que comenzaba a lastimar.
Por el lado de Serbia, los suplentes levantando al público con aplausos cada vez que tenían el servicio fue lo que más molestó a los rusos. Y el pequeño aporte de un enchufado Mihajlo Mitic, que acompañó a su equipo a pasar de perder 21-11 a 21-14, aunque no sirvió de mucho.
En el cierre la cosa estaba cantada. Serbia no daba signos de recuperación y Rusia sumaba y sumaba a través de Maxim (nueve puntos de ataque en el parcial y 21 en el partido). Aunque perdía por lesión (se dobló el tobillo cuando salteó a bloquear) a su atacante Taras Khtey.
Un bloqueo, nuevamente, les dio el punto final y la chance de volver, tras dos años de ausencia, a definir la Liga Mundial.
Y será ante el mismo rival, como en la final de 2007 en Katowice (Polonia), donde Brasil le ganó 3-1.

