Liga Mundial: 10 derrotas de Argentina al hilo
La selección argentina de vóley, que será anfitriona del hexagonal final de la Liga Mundial en Córdoba, cayó ante Alemania 3-1. Perdió los 10 partidos que jugó y es evidente la crisis.
Raúl Lozano, el DT argentino que dirige la selección alemana de vóley, lo diagnosticó. "En Argentina se pasa de la euforia a la depresión en muy poco tiempo", dijo el platense, que ayer condujo a los teutones en el segundo triunfo al hilo (otro 3-1) sobre un seleccionado argentino que, metafóricamente o no, pasó del cielo (mejor posición histórica en 2009) al infierno (un presente muy flojito).
Aunque Lozano pida paciencia ("Haberle ganado en juveniles y menores a Brasil se va a capitalizar en cuatro años"), Argentina perdió sus 10 partidos y, por contraste entre aspiraciones y resultados, atraviesa su peor momento histórico en la Liga Mundial: apuntaba alto y anda cerca de sus registros más pobres. Encima (¿o para consuelo?) se da justo cuando jugará el hexagonal final en el Orfeo cordobés, del 21 al 25 de este mes.
Acaso ese Final 6 sea el salvavidas a la vista: curiosamente, la Federación del Vóleibol Argentino encabezó ayer su web con la venta de entradas para el Orfeo y colocó casi escondido el resultado ante Alemania.
De todos modos, el DT Javier Weber está que arde. “Me preocupa, y me hago cargo: evidentemente estoy fallando en transmitir una idea. No puede ser que estemos trabajando desde abril ciertos conceptos y en la cancha cualquiera hace lo que se le ocurre”, dijo. Fuerte, ¿no?
Comparación odiosaLa seguidilla de traspiés sólo es comparable con las 12 caídas en cadena de la Liga 2007. En esa ocasión había más justificativos: el DT Jon Uriarte planteó una radical renovación y armó un plantel con 23,1 años de promedio, en el cual los dos mayores de 25 (Milinkovic y Giani) ni siquiera jugaron. Aun con salvedades, aquello terminó mal: se perdió un lugar en la Liga 2008 por varios factores, entre ellos la consecuente fuga de auspiciantes.
Esta vez hay menos atenuantes. En esta temporada, Weber dijo que pretenden llegar a semifinales de la Liga (aun se puede, aunque la campaña sea muy floja) y del Mundial, y conformó un plantel a su medida, con promedio de 26,3 años y la mitad más uno del equipo (10 sobre 19) con más de 25 años. Experiencia no faltaba; ambiciones tampoco.
¿Qué pasó, entonces, para desembocar en estas 10 derrotas y arrastrar menos puntos que en 2007? Varias cosas: la selección se cruzó con rivales que hacen un culto de la potencia física (lo peor que podía sucederle por su modo de juego), fue ciclotímica, la ansiedad creció a medida que se sucedían las derrotas y lo hecho colectiva e individualmente deja mucho que desear.
Si antes era habitual ver argentinos entre los mejores, ahora apenas un rubro tiene un albiceleste entre los 15 primeros: Nicolás Uriarte, 15º entre los armadores. Todo un dato de un presente negro.

