De película: padre e hija se conocen por el vóley
Se trata de Pablo Baldo y Julia Benet, quienes se vieron por primera vez en 2007 cuando ella llegó a jugar a 9 de Julio Olímpico de Freyre, donde él era entrenador. Dos años después supieron la verdad.
Bien podría ser una historia de película, pero el caso es real. Y tiene a Córdoba como escenario y al deporte de protagonista. ¿El resumen? Padre e hija se conocen después de 17 años gracias al vóley en Freyre.
Se trata de Pablo Baldo (entrenador) y Julia Benet (jugadora), quienes se vieron por primera vez en 2007 sin saber que los unía mucho más que el deporte.
Fue “Paco” el que primero sospechó y se puso a investigar. El parecido entre ambos era tal que una vez un fotógrafo le dijo a una de las jugadoras: “¿Le podrá entregar estas fotos a su entrenador? Son las fotos de su hija”.
No había dudas.
El sitio Somos Vóley cuenta la historia y estremece. Baldo era jugador de vóley, en 1989 finaliza una relación con una mujer y en 1990 se muda a Córdoba.
“Hacia finales de los ’90, él se entera que en abril de ese año habían sido padre pero la beba había sido dada en adopción. En esa catarata de sentimientos que significó la noticia, ‘Paco’ inició una búsqueda que duró 4 ó 5 meses y que no dio los resultados esperados. Y así transcurrieron los años para él. Años con muchos vóley, relaciones nuevas y avanzando en su camino al andar”, relata la nota.
La niña nació el 29 de abril de 1990 y la llamaron “Julia” porque en ese mes pasó a ser parte de la familia Benet, un matrimonio santafesino.
Por ese entonces, Baldo era parte del cuerpo técnico del club cordobés y era el que completaba las fichas de las jugadoras. “Cuando llegó la de Julia me puse a ver todos sus datos y empecé a sospechar. La fecha de nacimiento, el año y el lugar coincidían”, contó “Paco”.
Cuando les contó todo a sus compañeros del cuerpo técnico, ellos le dijeron que Julia era adoptada. “Fue un momento que jamás olvidaré, comparado al nacimiento de mi otro hijo Máximo”, aseguró Baldo, que manejó con cautela la situación hasta recabar toda la información necesaria.
En el verano de 2009, Baldo finalmente confirmó que se trataba de su hija.
“El parecido era tremendo, hasta en la forma de caminar”, contó el padre.
"Tengo recuerdos muy vivos de ese día en el que me enteré que 'Paco' era mi padre biológico. Estaba viviendo en el Cenard, sentada en el pasillo, chateando en el MSN y una letra rosada me preguntaba si quería saber quién era mi papá biológico. Realmente no cuestiono ni critico el método que utilizó para contármelo porque dudo que haya una forma adecuada. Simplemente pasó. Recuerdo que lloré, me reí de felicidad y lo llamé. Fue una noticia muy linda para mí. Yo tenía y tengo un papá al cual amo profundamente, pero haberlo encontrado fue un antes y un después en mi vida, ahora tengo dos papás. Con Paco tengo otra clase de cariño, un amor diferente, que también es incondicional pero diferente al fin", contó Julia a Somos Voley.

