Cita con la historia
Liga Mundial. Argentina, la Cenicienta del torneo, juega en “semis” ante Brasil, poseedor de nueve coronas y al que no vence desde Sydney 2000.
La selección argentina masculina, que se metió por primera vez en las semifinales de la Liga Mundial, jugará hoy el partido soñado de manera recurrente por el vóley nacional durante más de una década: con un plantel que lleva la impronta de estos pibes dispuestos a hacer historia, el equipo conducido por Javier Weber buscará boleto para la final, en una mano a mano ante el multicampeón Brasil, poseedor de nueve títulos de Liga (ocho coronas en las últimas 10 temporadas, incluida la que ganó en Córdoba el año pasado) y adversario al que los albicelestes no vencen desde los Juegos de Sydney 2000 (en Liga Mundial no le ganaron nunca).
El cruce sudamericano será a las 12.15 (en vivo, por ESPN+), en el Ergo Arena de la ciudad polaca de Gdansk, donde el equipo argentino ya se aseguró su mejor ubicación histórica en la Liga Mundial (tenía dos quintos puestos), con un campaña que ayer incluyó una caída ante el local por 3-2 (15-13 en el tie-break) aunque eso no impidió que los albicelestes, que se habían adjudicado su grupo en la fase regular, también ganaran su zona del Final 8.
Por la otra llave, el sólido Rusia, primero del otro grupo, se medirá a las 15 con el local Polonia, que sacó un angustioso pasaje a semifinales al derrotar en el último suspiro a Argentina (si perdían los polacos, el pasaporte quedaba en manos de Bulgaria, que venció a Italia).
Aunque el historial marque un claro favoritismo para este Brasil que acaparó casi todos los títulos del vóley internacional y sólo falto a una final de los grandes torneos desde que la dirige Bernardo Rezende (la Liga Mundial de 2008), Argentina viene pegando el estirón y, después de entonarse y bajar a varios equipos que la superan en el ranking FIVB (dos veces a Serbia, en primera fase, y una ante Italia y otra frente a Bulgaria, en el Final 8), busca establecer un nuevo orden.
Brasil quedó abajo en categorías formativas desde que explotó esta camada argentina y es, ahora, el trampolín para un salto difícil de dimensionar.

